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	<title>Lu Xun Complete Works/es/Gushi Xinbian - Revision history</title>
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		<title>Maintenance script at 10:49, 9 April 2026</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;a href=&quot;https://bou.de/u/index.php?title=Lu_Xun_Complete_Works/es/Gushi_Xinbian&amp;amp;diff=173514&amp;amp;oldid=173387&quot;&gt;Show changes&lt;/a&gt;</summary>
		<author><name>Maintenance script</name></author>
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		<title>Maintenance script at 09:46, 9 April 2026</title>
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		<updated>2026-04-09T09:46:11Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;New page&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;background-color: #003399; color: white; padding: 12px 15px; margin: 0 0 20px 0; border-radius: 4px; font-size: 1.1em;&amp;quot;&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;span style=&amp;quot;font-weight: bold;&amp;quot;&amp;gt;Idioma:&amp;lt;/span&amp;gt; [[Lu_Xun_Complete_Works/zh/Gushi_Xinbian|ZH]] · [[Lu_Xun_Complete_Works/en/Gushi_Xinbian|EN]] · [[Lu_Xun_Complete_Works/de/Gushi_Xinbian|DE]] · [[Lu_Xun_Complete_Works/fr/Gushi_Xinbian|FR]] · &amp;lt;span style=&amp;quot;color: #FFD700; font-weight: bold;&amp;quot;&amp;gt;ES&amp;lt;/span&amp;gt; · [[Lu_Xun_Complete_Works/zh-es/Gushi_Xinbian|ZH-ES]] · [[Lu_Xun_Complete_Works|← Índice]]&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Viejos relatos contados de nuevo (故事新编) =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Lu Xun (鲁迅, Lǔ Xùn, 1881–1936)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Traducción del chino al español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
----&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Prefacio ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta pequeñísima colección, desde que comencé a escribirla hasta su compilación definitiva, ha abarcado un período que bien puede considerarse muy largo: nada menos que trece años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer relato, «Reparar el cielo» (《补天》) —titulado originalmente «El monte Buzhou» (《不周山》)— fue escrito en el invierno de 1922. Mi intención entonces era tomar temas tanto de la antigüedad como de la modernidad para escribir cuentos cortos. «El monte Buzhou» tomaba el mito de «la diosa Nüwa (女娲) que fundió piedras para reparar el cielo» como primer intento. Al principio lo tomé muy en serio, aunque no hice más que tomar la teoría de Freud para explicar el origen de la creación —de la humanidad y de la literatura—. No recuerdo cómo fue que, a mitad de camino, dejé la pluma y me puse a leer el periódico. Por desgracia, vi justamente la crítica de alguien —cuyo nombre ahora olvido— contra «El viento de las orquídeas» (《蕙的风》) del señor Wang Jingzhi (汪静之), en la que el crítico decía que suplicaba entre lágrimas a los jóvenes que no volvieran a escribir semejantes cosas. Esta patética hipocresía me pareció cómica, y cuando retomé la escritura de la novela, de ninguna manera pude impedir que un hombrecillo con ropajes antiguos apareciera entre las piernas de Nüwa. Así comenzó la pendiente resbaladiza, de la seriedad a lo jocoso. Lo jocoso es el gran enemigo de la creación, y quedé muy descontento conmigo mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decidí no escribir más novelas de este tipo. Cuando compilé ''Grito de guerra'' (《呐喊》), la adjunté al final del volumen como un comienzo que fuera también un final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por entonces nuestro crítico, el señor Cheng Fangwu (成仿吾), blandía su hacha bajo la bandera de «la aventura del alma» a las puertas de la Sociedad de la Creación. Con el cargo de «vulgaridad», asestó varios hachazos a ''Grito de guerra'', pero elevó únicamente «El monte Buzhou» a la categoría de obra maestra —aunque, naturalmente, con defectos—. Hablando con franqueza, esto fue lo que no solo me impidió convencerme, sino que hizo que despreciara a este valiente. Yo no desdeño la «vulgaridad» y me resigno gustosamente a ser «vulgar». En cuanto a las novelas históricas, considero que las que investigan a fondo las fuentes y fundamentan cada palabra, aunque alguien las ridiculice llamándolas «novelas de profesor», son en realidad obras difíciles de componer. En cambio, tomar solo un pretexto y adornar a capricho para armar un relato no requiere mucha destreza. Además, «como el pez que bebe agua y sabe si está fría o caliente», en lenguaje vulgar sería «cada uno conoce sus propias dolencias»: la segunda mitad de «El monte Buzhou» es muy descuidada y no merece en absoluto el nombre de obra maestra. Si los lectores creyeran las palabras de este aventurero, sin duda se equivocarían, y yo me habría convertido en quien los induce a error. Por eso, cuando se publicó la segunda edición de ''Grito de guerra'', eliminé ese relato, devolviendo al «alma» un golpe certero en la cabeza: en mi colección solo quedó la «vulgaridad» campando a sus anchas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta el otoño de 1926, viviendo solo en una casa de piedra en Xiamen (厦门), de cara al mar, hojeando libros antiguos, sin un alma viviente alrededor, con el corazón vacío. Pero la Sociedad Weiming (未名社) de Pekín no cesaba de enviar cartas, urgiendo artículos para la revista. Entonces no quise pensar en el presente; los recuerdos afloraron en mi corazón, y escribí diez piezas de ''Flores matutinas recogidas al atardecer'' (《朝花夕拾》); y seguí recogiendo antiguas leyendas y similares, con la intención de completar ocho relatos de ''Viejos relatos contados de nuevo''. Pero apenas había escrito «Huir a la luna» (《奔月》) y «Forjar la espada» (《铸剑》) —publicado entonces con el título «Entre las cejas» (《眉间尺》)—, partí hacia Cantón y el asunto quedó completamente abandonado. Aunque después obtuve ocasionalmente algún tema e hice algún boceto rápido, nunca los organicé.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora por fin se ha compilado un libro. La mayor parte siguen siendo bocetos, insuficientes para merecer la denominación de «novela» según los manuales de teoría literaria. La narración a veces tiene cierta base en los libros antiguos, a veces no es más que pura invención. Y como mi actitud hacia los antiguos no es tan respetuosa como hacia los contemporáneos, no he podido evitar incurrir en lo jocoso de vez en cuando. Pasados trece años, sigo sin progresar, y esto parece ser «nada más que algo del estilo de 'El monte Buzhou'»; sin embargo, como no he hecho que los antiguos resulten más muertos de lo que ya están, quizá temporalmente aún haya lugar para su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
26 de diciembre de 1935. Lu Xun.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Reparar el cielo (补天) ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== I ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nüwa (女娲) despertó de pronto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parecía haber despertado sobresaltada de un sueño, pero ya no recordaba qué había soñado; solo sentía una irritación, la sensación de que algo faltaba y al mismo tiempo de que algo sobraba. El viento ondulante, tibio, dispersaba su fuerza por todo el universo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se frotó los ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el cielo rosado, zigzagueando, flotaban muchas franjas de nubes verde piedra; las estrellas parpadeaban detrás de ellas. En las nubes rojo sangre del horizonte había un sol radiante, como una bola de oro líquido envuelta en lava primordial; del otro lado, una luna fría y blanca como hierro fundido. Pero a ella no le importaba cuál descendía y cuál ascendía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tierra era de un verde tierno; hasta los pinos y cipreses, que apenas cambian de hojas, se veían excepcionalmente delicados. Las enormes flores variadas, rojas y blancuzcas, eran claras cerca de ella, pero a lo lejos se convertían en una neblina multicolor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¡Ay, ay, nunca me he sentido tan aburrida!», pensó, y de repente se puso de pie. Alzó aquellos brazos rebosantes de plenitud y energía y se estiró hacia el cielo. El cielo perdió su color al instante y se tornó de un rosa carne sobrenatural; por un momento era imposible distinguir el lugar donde ella se encontraba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Caminó hasta la orilla del mar en este cielo y tierra de color carne. Todas las curvas de su cuerpo se fundían en un océano de luz rosa pálido que solo se condensaba en una franja de blanco puro en el centro de su cuerpo. Las olas se asombraron y se agitaron con orden; sin embargo, salpicaron su cuerpo. Esta sombra blanca pura se mecía en el agua del mar, como si todo su ser estuviera estallando en todas direcciones. Pero ella misma no lo vio; solo, involuntariamente, se arrodilló sobre un pie, extendió la mano y tomó un puñado de barro húmedo; al mismo tiempo lo amasó unas cuantas veces, y entre sus manos había algo pequeño parecido a ella misma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¡Ah, ah!» Aunque lo consideraba obra suya, sospechaba que aquella cosa ya existía en el barro como un boniato, y no pudo evitar asombrarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, este asombro la alegró, y con un valor y una felicidad sin precedentes continuó su labor, soplando y resoplando, mezclándose el sudor...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¡Nga! ¡Nga!» Los pequeños seres empezaron a gritar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¡Ah, ah!» Se sobresaltó de nuevo, sintió que algo se dispersaba desde cada uno de sus poros, y la tierra se cubrió de un humo blanco lechoso. Cuando recobró la calma, los pequeños seres también callaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Akon, Agon!» Algunos seres le dijeron algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Ah, ah, queridos tesoros.» Los observó y extendió sus dedos cubiertos de barro para acariciar sus mejillas blancas y rollizas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Uvu, Ahaha!» Rieron. Era la primera risa que ella veía en el mundo, y ella misma rio por primera vez hasta no poder cerrar los labios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras los acariciaba, seguía haciendo más. Los que había creado daban vueltas a su alrededor, pero gradualmente se alejaban y hablaban cada vez más; ella cada vez entendía menos, solo sentía un bullicio ensordecedor alrededor de sus oídos que le daba un poco de vértigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su prolongada alegría, ya llevaba fatiga acumulada. Casi había agotado su aliento y su sudor, y además le daba vueltas la cabeza; los ojos se le nublaron, las mejillas se le encendieron; ella misma lo sentía ya indiferente, e incluso impaciente. Pero seguía sin detenerse, haciendo inconscientemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, el dolor en la cintura y las piernas la obligó a ponerse de pie. Se apoyó contra una montaña algo más lisa, alzó la vista y vio el cielo lleno de nubes blancas como escamas de pez; abajo, una densa negrura de verde intenso. Ella misma no sabía cómo, pero sentía que nada la satisfacía; entonces, irritada, extendió la mano, agarró al azar y arrancó de raíz una glicinia que crecía desde la montaña hasta el borde del cielo, con racimos de inmensas flores moradas recién abiertas. La agitó de un golpe, y la enredadera se tendió sobre el suelo, esparciendo pétalos medio púrpuras medio blancos por todas partes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al agitarla, la glicinia se revolvió en el barro y el agua, salpicando al mismo tiempo lodo mezclado con agua. Cuando estas salpicaduras caían al suelo, se convertían en muchos pequeños seres como los que ella había hecho antes, solo que la mayoría eran de expresión estúpida, con ojos de rata y cara de ciervo, bastante desagradables. Pero ella no tenía tiempo de ocuparse de eso; simplemente divertida e irritada, con algo de travesura, no paraba de blandir la enredadera, cada vez más rápido. La glicinia rodaba por el suelo arrastrando barro, como una serpiente roja escaldada con agua hirviendo. Las salpicaduras de barro volaban desde la enredadera como un chaparrón, convirtiéndose aún en el aire en pequeños seres que lloriqueaban y gateaban por todas partes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Casi fuera de sí, siguió agitándola, pero no solo la cintura y las piernas le dolían, sino que los dos brazos también habían perdido fuerza. Entonces se dejó caer acuclillada, apoyó la cabeza contra la montaña alta, con el pelo negro azabache extendido sobre la cima, y tras recuperar el aliento un momento, suspiró y cerró los ojos. La glicinia se le cayó de las manos y también yació exhaustamente en el suelo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== II ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡¡¡BOOM!!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este estruendo de cielos derrumbándose y tierra hundiéndose, Nüwa despertó bruscamente y al mismo tiempo se deslizó directamente hacia el sudeste. Extendió el pie para afirmarse, pero no pisó nada; precipitadamente alargó el brazo y se agarró a un pico de montaña, y solo entonces dejó de resbalar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero sintió que agua y piedras le pasaban por la espalda, por encima de la cabeza y por los lados. Al volver ligeramente la cabeza, se le llenó la boca y los oídos de agua. Se apresuró a agachar la cabeza y solo vio el suelo temblando sin cesar. Por fortuna, la sacudida pareció calmarse también. Se desplazó hacia atrás, se sentó firmemente y solo entonces pudo limpiarse el agua de la frente y de alrededor de los ojos para examinar la situación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La situación no era nada clara: por todas partes corrían cataratas de agua. En lo que debía de ser el mar, en varios puntos se alzaban olas puntiagudas. No tuvo más remedio que quedarse mirando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero finalmente sobrevino una gran calma. Las olas más altas no superaban la altura de las antiguas montañas; las zonas que parecían tierra firme dejaban ver aristas de roca desnuda. Ella miró hacia el mar y vio varias montañas que venían flotando a toda prisa, girando entre las olas. Temiendo que le golpearan los pies, extendió la mano y las sujetó. En los valles de las montañas, aún se agazapaban muchos seres que nunca había visto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acercó la montaña para examinarlos de cerca. El suelo junto a aquellos seres estaba vomitado en abundancia, aparentemente polvo de oro y jade, mezclado con agujas de pino y ciprés masticadas y restos de pescado y carne. Lentamente, fueron alzando la cabeza uno tras otro. Nüwa abrió mucho los ojos y al fin comprendió que eran los pequeños seres que ella misma había creado, solo que tenían un aspecto extrañísimo: ya se habían envuelto el cuerpo con algo semejante a tela, y algunos hasta tenían barba blanca como nieve en la parte inferior de la cara, aunque pegada por el agua de mar parecía una hoja puntiaguda de álamo blanco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''[El relato continúa: los seres con armaduras de hierro hablan en un lenguaje pomposo sobre batallas y guerras que Nüwa no comprende. Ella carga las montañas sobre tortugas gigantes para que las lleven a un lugar seguro. Luego descubre la gran grieta en el cielo y decide repararla. Recoge juncos y piedras de colores, las funde con fuego, y sella la fisura. El esfuerzo la consume; sus últimas fuerzas se agotan al llenar los grandes agujeros de la tierra con ceniza. Exhala su último aliento y muere tendida entre un sol radiante y una luna blanca como hierro, en un silencio más profundo que la muerte.]''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Escrito en noviembre de 1922.)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Huir a la luna (奔月) ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== I ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los animales inteligentes conocen verdaderamente las intenciones de su amo. Apenas avistó la puerta de la mansión, el caballo aminoró el paso de inmediato y, al igual que su jinete, agachó la cabeza, caminando a trompicones como si machacara arroz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La bruma del crepúsculo envolvía la gran mansión; de las casas vecinas se elevaba espeso humo negro de cocina: era ya hora de cenar. Los criados oyeron las pisadas del caballo y salieron a recibirlo; todos se apostaron fuera de la puerta de la mansión, de pie y tiesos, con los brazos caídos. Yi (羿) descabalgó perezosamente junto al montón de basura, y los criados tomaron las riendas y el látigo. Estaba a punto de cruzar el gran portón cuando bajó la vista y miró la aljaba llena de flechas flamantes que colgaba de su cintura y los tres cuervos y un gorrioncillo destrozado dentro de la red; el corazón le dio un vuelco de vacilación. Pero al final se armó de valor, dio grandes zancadas hacia el interior, y las flechas resonaban con un tintineo dentro de la aljaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Apenas llegó al patio interior, vio a Chang'e (嫦娥) asomando la cabeza por la ventana redonda. Sabía que ella tenía vista aguda y seguramente ya había visto los cuervos; se sobresaltó y sus pasos se detuvieron un instante, pero no tuvo más remedio que seguir adelante. Las criadas salieron a recibirlo, le quitaron el arco y las flechas, le desataron la red. Le pareció que todas sonreían con amargura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Señora...» Se lavó las manos y la cara, entró en la habitación interior y la llamó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Chang'e estaba mirando el cielo crepuscular por la ventana redonda. Volvió lentamente la cabeza, le dirigió una mirada de medio interés y no respondió.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta situación, Yi ya estaba acostumbrado a ella desde hacía por lo menos un año. Siguió acercándose y se sentó en la banqueta de enfrente, cubierta con una vieja piel de leopardo pelada, rascándose la cabeza y tartamudeando:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«La suerte hoy tampoco ha sido buena. Solo cuervos otra vez...»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¡Hmph!» Chang'e alzó una ceja de sauce, se puso de pie de golpe y salió como el viento, mascullando: «¡Otra vez fideos con salsa de cuervo! ¡Otra vez fideos con salsa de cuervo! Ve a preguntar por ahí: ¿quién come fideos con salsa de carne de cuervo todo el año? ¡No sé qué mala suerte me trajo aquí, a comer fideos con salsa de cuervo todo el año!»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Señora», Yi se levantó apresuradamente y la siguió, diciendo en voz baja: «Pero hoy no ha ido tan mal; además, cacé un gorrioncillo que puedo prepararte como plato. ¡Nüxin (女辛)!» Llamó a la criada en voz alta. «¡Tráele a la señora el gorrioncillo para que lo vea!»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La presa ya había sido llevada a la cocina. Nüxin corrió a buscarla, la trajo sostenida con ambas manos y la presentó ante los ojos de Chang'e.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¡Hmph!» Ella le echó un vistazo, extendió lentamente la mano para palparlo y dijo con disgusto: «¡Un desastre! ¿No está todo hecho polvo? ¿Dónde está la carne?»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sí», respondió Yi avergonzado, «lo pulvericé al disparar. Mi arco es demasiado fuerte y la punta de flecha demasiado grande.»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¿No puedes usar puntas más pequeñas?»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«No tengo pequeñas. Desde que cacé el jabalí gigante y la gran serpiente...»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«¿Acaso esto es un jabalí gigante o una serpiente?», dijo ella, y volviéndose hacia Nüxin, añadió: «Pon un cuenco de caldo.» Y regresó a la habitación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''[El relato continúa: Yi recuerda con nostalgia la época en que cazaba grandes bestias, ahora extintas. Al día siguiente cabalga sesenta li para buscar presas pero solo encuentra un gran pichón que resulta ser la gallina negra de una anciana. Al tercer día topa con su viejo discípulo Feng Meng (逢蒙), que intenta matarlo a traición, pero Yi lo esquiva y lo mata en defensa propia. Cuando regresa a casa descubre que Chang'e ha tomado el elixir de la inmortalidad y ha volado a la luna. Yi lanza una flecha a la luna con furia, pero la luna sigue brillando imperturbable. Se sienta a comer, solo, sus fideos con salsa de cuervo.]''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== La espada forjada (铸剑) ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''[Resumen: Mei Jianchi (眉间尺), un joven cuyo padre fue ejecutado por el rey de Chu después de forjar para él una espada invencible, jura venganza. Un misterioso hombre de negro se ofrece a ayudarlo a cambio de su cabeza y su espada. Mei Jianchi se corta la cabeza voluntariamente. El hombre de negro la lleva ante el rey, la arroja a un caldero de agua hirviente donde la cabeza sigue sonriendo, y persuade al rey a asomarse. Entonces le corta la cabeza al rey, que cae también al caldero. Las dos cabezas luchan bajo el agua. El hombre de negro se corta su propia cabeza para ayudar a la de Mei Jianchi. Las tres cabezas se muerden y luchan hasta quedar irreconocibles; se las entierra juntas en la «Tumba de las Tres Cabezas».]''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Otros relatos de la colección ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* '''Oponerse a la agresión (理水)''' — Yu (禹) el Grande doma las inundaciones mientras los eruditos discuten inútilmente.&lt;br /&gt;
* '''Recoger vei (采薇)''' — Los ermitaños Boyi (伯夷) y Shuqi (叔齐) se retiran a la montaña Shouyang, donde mueren de hambre.&lt;br /&gt;
* '''Dejar pasar la barrera (出关)''' — Laozi (老子) abandona el paso de Hangu, donde un guardia le pide que escriba sus enseñanzas.&lt;br /&gt;
* '''Resurrección de los muertos (起死)''' — Zhuangzi (庄子) resucita a un esqueleto que, en vez de agradecérselo, le reclama sus ropas.&lt;br /&gt;
* '''No atacar (非攻)''' — Mozi (墨子) disuade al rey de Chu de atacar al estado de Song.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Lu Xun]]&lt;br /&gt;
[[Category:Chinese Literature]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Maintenance script</name></author>
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