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Lo que quiero abordar hoy es: «¿Qué sucede después de que Nora se marche?»
 
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Ibsen fue un escritor noruego de la segunda mitad del siglo XIX. Sus obras, aparte de unas decenas de poemas, son todas piezas teatrales. Durante un período, estas obras contenían en su mayoría cuestiones sociales, y el mundo las denominó "dramas sociales"; entre ellas se encuentra ''Nora''.
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Ibsen fue un escritor noruego de la segunda mitad del siglo XIX. Sus obras, aparte de unas decenas de poemas, son todas piezas teatrales. Estas obras contenían en su mayoría cuestiones sociales, y el mundo las denominó "dramas sociales"; entre ellas se encuentra ''Nora''.
  
 
''Nora'' se llama en el original ''Ein Puppenheim'' (Casa de muñecas), traducido al chino como 《傀儡家庭》 (La familia de marionetas). Pero ''Puppe'' no designa solamente la marioneta movida por hilos; también es la muñeca que un niño abraza para jugar; y, por extensión, la persona que hace exactamente lo que otro le ordena. Al principio, Nora vivía satisfecha en lo que se llama una familia feliz, pero un día despertó: comprendió que ella era la marioneta de su marido, y que sus hijos eran, a su vez, marionetas de ella. Entonces se marchó; solo se oye el portazo, y acto seguido cae el telón. Esto todo el mundo lo sabe, no hace falta detallarlo.
 
''Nora'' se llama en el original ''Ein Puppenheim'' (Casa de muñecas), traducido al chino como 《傀儡家庭》 (La familia de marionetas). Pero ''Puppe'' no designa solamente la marioneta movida por hilos; también es la muñeca que un niño abraza para jugar; y, por extensión, la persona que hace exactamente lo que otro le ordena. Al principio, Nora vivía satisfecha en lo que se llama una familia feliz, pero un día despertó: comprendió que ella era la marioneta de su marido, y que sus hijos eran, a su vez, marionetas de ella. Entonces se marchó; solo se oye el portazo, y acto seguido cae el telón. Esto todo el mundo lo sabe, no hace falta detallarlo.
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Por fortuna, del "niño de la poesía" me vino por asociación la idea de la poesía; pero desgraciadamente yo soy un completo lego en materia poética. Sin embargo, recordé a un estudiante retornado del extranjero, reputadamente de gran erudición. A nosotros nos gustaba hablar en lenguas extranjeras, dejándonos sin comprender nada; pero ante los extranjeros solía hablar en chino. Este recuerdo me dio súbitamente una revelación: hablaré de boxeo en el ''Semanario Literario''; en cuanto a la poesía, ya hablaré de ella cuando me encuentre con un maestro de boxeo. Pero mientras vacilaba, recordé algo más apropiado: un artículo de 春日一郎 (Harubi Ichirō) que había visto en el ''学灯'' (Xuedeng) — no el de Shanghái —, así que copié directamente su título: «Los enemigos de la poesía».
 
Por fortuna, del "niño de la poesía" me vino por asociación la idea de la poesía; pero desgraciadamente yo soy un completo lego en materia poética. Sin embargo, recordé a un estudiante retornado del extranjero, reputadamente de gran erudición. A nosotros nos gustaba hablar en lenguas extranjeras, dejándonos sin comprender nada; pero ante los extranjeros solía hablar en chino. Este recuerdo me dio súbitamente una revelación: hablaré de boxeo en el ''Semanario Literario''; en cuanto a la poesía, ya hablaré de ella cuando me encuentre con un maestro de boxeo. Pero mientras vacilaba, recordé algo más apropiado: un artículo de 春日一郎 (Harubi Ichirō) que había visto en el ''学灯'' (Xuedeng) — no el de Shanghái —, así que copié directamente su título: «Los enemigos de la poesía».
  
Aquel artículo comenzaba diciendo que, en todas las épocas, siempre ha existido un "partido antipoético". Los miembros de este partido se dividen en: primero, los intelectualistas rígidos, cuyo espíritu ya no puede expandirse y que, por tanto, son incapaces de sentir el encanto del arte que apela a la imaginación; segundo, los escritores que alguna vez ofrendaron sus lisonjas a la diosa del arte, fracasaron, y entonces atacan a los poetas como venganza; tercero, las personas de espíritu religioso que consideran que el estallido apasionado de la poesía amenaza la moral y la paz social.
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La hostilidad de Platón hacia el arte rechazaba la poesía como imitación de la imitación. La ''Poética'' de Aristóteles liberó la literatura. La revolución literaria no trajo un cambio real para la poesía; yace moribunda. Los poemas de amor están mal vistos. Pero quien escribe para su amada no necesita avergonzarse ante los viejos señores. No debemos intentar hacer felices a los ruiseñores; como las flores, son órganos reproductores.
  
La poesía no puede comprenderse mediante la filosofía y el intelecto; por eso, los pensadores cuyos sentimientos se han congelado suelen emitir juicios erróneos sobre los poetas. El ejemplo más notable es Locke, para quien componer poesía era lo mismo que jugar al fútbol. Pascal, que desplegó un talento genial en la ciencia, no entendía nada de belleza poética y sentenció con voz de geómetra: «La poesía es algo que carece de toda estabilidad.» Los científicos así son legión.
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Los mecenas de la literatura son también sus enemigos. Carlos IX dijo: Los poetas son como caballos de carreras: hay que darles de comer bien, pero no engordarlos demasiado. El poema de 裴彖飞 (Petőfi) a la señora B.Sz. dice lo mismo.
 
 
Pero el gran general del partido antipoético fue siempre Platón. Negador del arte, atacó tanto la tragedia como la comedia, sosteniendo que destruían la razón superior de nuestras almas y estimulaban las emociones inferiores. En su ''República'', consideraba a los poetas personas peligrosas para la sociedad. Sin embargo, Platón era él mismo un poeta. En su juventud se había dedicado al cultivo del arte; cuando comprendió que no podía vencer al invencible Homero, se volvió contra la poesía. Pero los prejuicios egoístas no se sostienen mucho tiempo: su alumno más aventajado, Aristóteles, escribió una ''Poética'' que arrebató al arte literario, esclavo en manos del maestro, y lo colocó en el mundo de la libertad e independencia.
 
 
 
Los mecenas de la literatura fingen proteger el arte, pero en realidad también son sus enemigos. 宋玉 (Song Yu), 司马相如 (Sima Xiangru) y otros por el estilo recibieron ese trato: eran juguetes situados entre la música, los festines y las carreras de caballos, iguales a los "invitados de salón" de las casas poderosas de épocas posteriores. Carlos IX lo demostró con toda claridad. Amante de la poesía, daba a los poetas alguna recompensa para que escribiesen buenos versos, y solía decir: «Los poetas son como caballos de carreras: hay que darles de comer bien, pero no engordarlos demasiado. Si engordan, ya no sirven.»
 
 
 
El más grande poeta lírico de Hungría, 裴彖飞 (Petőfi), dedicó unos versos a la fotografía de la señora B.Sz., cuyo sentido era: «He oído que haces muy feliz a tu marido; espero que no sea así, pues él es un ruiseñor del dolor, y ahora enmudece sumido en la felicidad. ¡Maltrátalo, para que cante sin cesar dulces canciones!» El sentido es exactamente el mismo. Pero que no se entienda mal: no estoy proponiendo que los jóvenes, para escribir buenos versos, deban pelearse a diario con su esposa en el seno de una familia feliz.
 
  
 
(17 de enero de 1925, publicado en el ''Semanario Literario'' del ''京报'' (Jingbao).)
 
(17 de enero de 1925, publicado en el ''Semanario Literario'' del ''京报'' (Jingbao).)
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(Publicado el 16 de enero de 1925 en el ''京报副刊''.)
 
(Publicado el 16 de enero de 1925 en el ''京报副刊''.)
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== Réplica: Los libros chinos y la decadencia viva ==
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Réplica al texto precedente: los libros chinos también muestran una decadencia viva --comentario sobre el confucianismo, el moísmo, el taoísmo y la filosofía de 杨朱 (Yang Zhu). El crítico arguye que 老子 (Laozi) y 庄子 (Zhuangzi) poseen un espíritu activo.
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Los defensores de la tradición rechazan la acusación de que los libros chinos contienen solo un "optimismo de cadáver". Al contrario, argumentan que las corrientes filosóficas de la antigua China --desde el debate entre 孔子 (Confucio) y 墨子 (Mozi) sobre el amor parcial y el amor universal, pasando por la dialéctica de 老子 y la visión mística de 庄子, hasta el hedonismo de 杨朱-- demuestran que el pensamiento chino siempre estuvo vivo, siempre en movimiento, siempre en disputa consigo mismo. Es precisamente esta riqueza de perspectivas contradictorias la que hace que la tradición filosófica china sea una tradición de vida, no de muerte.
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== Correspondencia literaria ==
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Correspondencia sobre cuestiones de traducción: réplica de 廖仲恺 (Liao Zhongqian) y comentario de 复原 (Fuyuan) sobre la práctica traductora de Gorki y Wilde. "El apellido de Gorki no es 高 (Gao)." Discusión sobre la traducción de nombres extranjeros al chino.
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Sobre el seudónimo "沁心" (Qinxin) (= 欧阳兰, Ouyang Lan). Revista 莽原 (Mangyuan). Cartas de 向培良 (Xiang Peiliang) desde 开封 (Kaifeng) sobre la vida estudiantil. Informe sobre la supuesta agresión de soldados contra estudiantes --resultó ser falso.
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== Investigación sobre el incidente de la Pagoda de Hierro ==
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Correspondencia posterior: 赵荫棠 (Zhao Yintang) desde 北京 (Pekín) duda del incidente de la Pagoda de Hierro. Resultados de la investigación: la Pagoda de Hierro estaba precintada (Prueba A); las estudiantes negaron el incidente (Prueba B). Sin embargo, algunos siguieron creyendo el rumor.
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La cuestión fundamental no era si el incidente concreto había ocurrido o no. La cuestión fundamental era por qué tales rumores surgían con tanta facilidad y eran creídos con tanta rapidez. En una sociedad donde la violencia contra los civiles es algo cotidiano, los rumores sobre hechos violentos no necesitan fundamento para propagarse: la realidad diaria les presta verosimilitud suficiente.
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Quien desee erradicar los rumores no debe combatir los síntomas sino las causas. Y la causa de que la gente crea fácilmente en rumores sobre atrocidades es que, con demasiada frecuencia, las atrocidades son reales.
  
  

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La familia feliz

鲁迅 (Lǔ Xùn, 1881–1936)

La familia feliz
Autor Lu Xun (鲁迅)
Título La familia feliz (幸福的家庭)
Contenido Ensayos y conferencias
Traducción Claude / Martin Woesler

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¿Qué sucede después de que Nora se marche?

Conferencia del 26 de diciembre de 1923 en la Escuela Normal Superior Femenina de Pekín

Lo que quiero abordar hoy es: «¿Qué sucede después de que Nora se marche?»

Ibsen fue un escritor noruego de la segunda mitad del siglo XIX. Sus obras, aparte de unas decenas de poemas, son todas piezas teatrales. Estas obras contenían en su mayoría cuestiones sociales, y el mundo las denominó "dramas sociales"; entre ellas se encuentra Nora.

Nora se llama en el original Ein Puppenheim (Casa de muñecas), traducido al chino como 《傀儡家庭》 (La familia de marionetas). Pero Puppe no designa solamente la marioneta movida por hilos; también es la muñeca que un niño abraza para jugar; y, por extensión, la persona que hace exactamente lo que otro le ordena. Al principio, Nora vivía satisfecha en lo que se llama una familia feliz, pero un día despertó: comprendió que ella era la marioneta de su marido, y que sus hijos eran, a su vez, marionetas de ella. Entonces se marchó; solo se oye el portazo, y acto seguido cae el telón. Esto todo el mundo lo sabe, no hace falta detallarlo.

¿Qué habría hecho falta para que Nora no se marchase? Podría decirse que Ibsen mismo ofrece una respuesta en Die Frau vom Meer (La dama del mar). Esta mujer ya está casada, pero tenía un antiguo amante al otro lado del mar, que un día aparece de pronto y la insta a irse con él. Ella informa a su marido de que desea encontrarse con el forastero. Al final, su marido le dice: «Ahora te dejo en completa libertad. Puedes elegir por ti misma, y además debes asumir tu propia responsabilidad.» Entonces todo cambia: ella decide quedarse. Así visto, si Nora hubiera obtenido esa misma libertad, tal vez habría podido quedarse tranquila.

Pero Nora, al fin y al cabo, se marchó. ¿Qué sucede después? Ibsen no dio respuesta; y además ya ha muerto. Aunque no hubiera muerto, tampoco habría asumido la responsabilidad de responder. Porque Ibsen hacía poesía, no planteaba problemas sociales para luego resolverlos. Como el ruiseñor: canta porque él quiere cantar, no para que la gente lo escuche con provecho o deleite. Ibsen era muy ajeno a las convenciones mundanas. Se cuenta que en un banquete ofrecido en su honor por numerosas mujeres, cuando la representante se levantó para agradecerle haber escrito Casa de muñecas, por haber dado una nueva inspiración sobre la conciencia y la liberación femeninas, él respondió: «Al escribir esa obra, mi intención no fue esa. Simplemente hacía poesía.»

¿Qué sucede después de que Nora se marche? Otros han expresado sus opiniones. Un inglés escribió una obra de teatro en la que una mujer moderna abandona el hogar, no encuentra ningún camino, y finalmente cae en la degradación, acabando en un prostíbulo. También un chino — ¿cómo lo llamaré? Un literato de Shanghái — dijo que la versión de Nora que él había visto era distinta de la traducción actual: Nora finalmente regresa. Lamentablemente, nadie más ha visto esa versión, a menos que Ibsen se la hubiera enviado personalmente. Pero si lo pensamos con lógica, Nora en realidad solo tiene dos caminos: o la degradación, o el retorno. Porque si se trata de un pajarito, la jaula ciertamente no es libertad, pero al salir por la puerta de la jaula, fuera hay águilas, gatos y otras amenazas; y si las alas ya están entumecidas de tanto encierro y ha olvidado cómo volar, en verdad no hay camino posible. Queda un tercero: morir de hambre; pero morir de hambre ya no pertenece a la vida, así que ni siquiera cuenta como camino.

Lo más doloroso en la vida es despertar del sueño sin un camino que seguir. El que sueña es feliz; si no ve camino posible, lo más importante es no despertarlo. Véase al poeta 李贺 (Li He) de la dinastía Tang: ¿acaso no vivió toda su vida en la adversidad? Sin embargo, al morir le dijo a su madre: «Madre, Dios ha construido un palacio de jade blanco y me ha llamado para escribir el texto inaugural.» ¿No era esto evidentemente una mentira, un sueño? Y sin embargo, un joven y una anciana, uno muerto y otro vivo: el muerto murió contento, y la viva vivió tranquila. Mentir y soñar, en esos momentos, se revelan grandiosos. Por eso pienso: si no se encuentra camino, lo que necesitamos son sueños.

Pero jamás hay que soñar con el futuro. 阿尔志跋绥夫 (Artsybáshev), a través de una novela suya, interpeló a los idealistas que sueñan con un mundo dorado futuro, porque para construir ese mundo primero despiertan a multitudes enteras para que sufran. Dijo: «Habéis prometido un mundo dorado a sus descendientes, pero ¿qué les dais a ellos mismos?» Algo les dan: la esperanza del futuro. Pero el precio es demasiado alto: por esa esperanza, hay que aguzar la sensibilidad de la gente para que sientan más profundamente su propio dolor, invocar al alma para que contemple su propio cadáver putrefacto. Solo las mentiras y los sueños, en esos momentos, se revelan grandiosos. Por eso pienso: si no se encuentra camino, lo que necesitamos son sueños; pero no sueños del futuro, solo sueños del presente.

Sin embargo, puesto que Nora ha despertado, no es fácil que regrese al mundo de los sueños; por eso no le queda más remedio que marcharse. Pero después de marcharse, a veces no puede evitar la degradación o el retorno. Si no, hay que preguntarse: ¿qué se lleva consigo, además de un corazón despierto? Si solo tiene una bufanda de cordón de terciopelo púrpura como las que llevan ustedes, ya tenga dos o tres pies de ancho, no sirve para nada. Necesita más riqueza, provisiones en el bolso; dicho sin rodeos: necesita dinero.

Los sueños son buenos; en su defecto, lo importante es el dinero.

La palabra «dinero» suena mal, y quizás los caballeros distinguidos la desprecien; pero siempre he notado que las opiniones de la gente difieren no solo entre ayer y hoy, sino incluso entre antes y después de comer. Quienquiera que admita que la comida se compra con dinero y, sin embargo, considere vulgar hablar de dinero: tóquenle el estómago, que seguramente aún contiene pescado y carne sin digerir. Háganlo ayunar un día entero y después escuchen sus opiniones.

Así pues, para Nora, el dinero — o dicho con más elegancia, la independencia económica — es lo más importante. La libertad, ciertamente, no se puede comprar con dinero, pero puede venderse por dinero. La humanidad tiene un gran defecto: padece hambre constantemente. Para remediar este defecto, para prepararse a no ser marioneta, en la sociedad actual el poder económico resulta esencial. En primer lugar, en el hogar debería lograrse un reparto equitativo entre hombres y mujeres; en segundo lugar, en la sociedad debería alcanzarse un poder igualitario entre los sexos. Lamentablemente, no sé cómo se obtiene ese poder; solo sé que habrá que luchar; y quizás con una lucha aún más feroz que la requerida para obtener el sufragio.

Reclamar el poder económico es, sin duda, algo muy prosaico; sin embargo, tal vez sea más arduo que reclamar el elevado derecho al sufragio o la grandiosa emancipación femenina. En este mundo hay pequeñas acciones más difíciles que las grandes. Por ejemplo, en un invierno como el actual, si solo tenemos este abrigo de algodón y debemos salvar a un hombre a punto de morir de frío, de lo contrario habrá que sentarse bajo el árbol Bodhi a meditar un método para salvar a toda la humanidad. Salvar a toda la humanidad y salvar a una sola persona difieren enormemente en magnitud; sin embargo, si me obligaran a elegir, correría sin dudarlo al árbol Bodhi a sentarme, porque así me evito quitarme el único abrigo y morir congelado. Por eso, si se habla de sufragio en casa, no se encontrará gran oposición; pero si se habla de distribución equitativa de la riqueza, probablemente surgirán enemigos de frente, y entonces habrá falta una lucha feroz.

La lucha no es algo agradable, y no se puede exigir que todos sean guerreros. Entonces, los métodos pacíficos también son valiosos: esto es, usar en el futuro la autoridad parental para liberar a los propios hijos. En China, la autoridad parental es suprema; llegado el momento, se podrán repartir las propiedades equitativamente entre los hijos, para que de forma pacífica y sin conflicto todos obtengan iguales derechos económicos; después, ya sea para estudiar, para emprender, para disfrutar o para servir a la sociedad, o para dilapidar, cada cual hará lo que desee bajo su propia responsabilidad. Aunque esto también es un sueño bastante lejano, está mucho más cerca que el sueño del mundo dorado. Pero lo primero que se necesita es buena memoria. La mala memoria beneficia a uno mismo pero perjudica a los descendientes. La gente olvida, y por eso puede librarse gradualmente de los sufrimientos padecidos; pero también por eso repite los mismos errores de los antepasados. La nuera maltratada se convierte en suegra y maltrata a su nuera; el funcionario que detesta a los estudiantes fue antes un estudiante que maldecía a los funcionarios; quien ahora oprime a sus hijos fue quizás, diez años atrás, un revolucionario del hogar.

En el mundo existe cierto espíritu de tunantería cuya esencia es la tenacidad. Se dice que después del levantamiento de los "Bóxers", los pícaros de 天津 (Tianjín) se volvieron muy prepotentes. Por ejemplo, para cargar un bulto, uno de ellos pedía dos yuanes; si le decían que el bulto era pequeño, contestaba: dos yuanes; si le decían que la distancia era corta, contestaba: dos yuanes; si le decían que ya no necesitaban el servicio, contestaba: también dos yuanes. El pícaro no es ciertamente un modelo, pero esa tenacidad sí que es digna de admiración. Lo mismo vale para reclamar el poder económico: si alguien dice que es demasiado vulgar, respóndase: queremos el poder económico; si dice que es demasiado bajo, respóndase: queremos el poder económico; si dice que el sistema económico está a punto de cambiar y no hace falta preocuparse, respóndase igualmente: queremos el poder económico.

En realidad, hoy en día, la partida de una sola Nora quizás no le resulte tan difícil, porque se trata de un personaje tan especial y su acción tan novedosa que puede obtener la simpatía de unas cuantas personas que le ayuden a vivir. Pero vivir de la simpatía ajena ya no es libertad; y si cien Noras se marchasen, la simpatía disminuiría; si mil o diez mil se marchasen, se convertiría en aversión. Nada es tan fiable como tener uno mismo el poder económico en las manos.

¿Acaso al obtener la independencia económica se deja de ser marioneta? Tampoco. Solo que los hilos manejados por otros se reducen, y las marionetas que uno mismo puede manejar aumentan. Porque en la sociedad actual no solo las mujeres son a menudo marionetas de los hombres, sino que los hombres son marionetas de otros hombres, las mujeres de otras mujeres, y los hombres también son marionetas de las mujeres. Esto no puede resolverse simplemente porque unas pocas mujeres obtengan el poder económico. Pero nadie puede quedarse esperando hambriento la llegada del mundo ideal; al menos hay que conservar un hilo de aliento, como el pez en el charco seco que busca ansiosamente un poco de agua. Hay que obtener ese poder económico más inmediato, y mientras tanto pensar en otras soluciones.

Si el sistema económico se reformase de verdad, todo lo anterior sería, naturalmente, palabras inútiles.

Ahora bien, lo anterior trata a Nora como a una persona corriente. Si ella fuese especial y estuviese dispuesta a sacrificarse voluntariamente, eso es otra cuestión. No tenemos derecho a persuadir a nadie de sacrificarse, ni a impedírselo. Además, en el mundo hay quienes se complacen en el sacrificio y en el sufrimiento. En Europa existe una leyenda: cuando Jesús iba camino de la crucifixión y descansó bajo el alero de Ahasver, este no se lo permitió, y por ello fue maldecido a no descansar jamás hasta el Juicio Final. Desde entonces Ahasver no ha dejado de caminar; sigue caminando ahora. Caminar es penoso, descansar es placentero: ¿por qué no descansa? Aunque carga con una maldición, probablemente encuentra que caminar le resulta más agradable que descansar; por eso sigue vagando sin cesar.

Solo que el agrado de ese sacrificio le pertenece a uno mismo y nada tiene que ver con lo que los idealistas llaman «servir a la sociedad». Las masas — especialmente las de China — son siempre espectadores de un drama. Si el que se sacrifica muestra gallardía, ven un drama heroico; si muestra temblor, ven una comedia. Ante las carnicerías de 北京 (Pekín), siempre hay unos cuantos mirando boquiabiertos cómo se desolla un carnero, aparentemente complacidos; el beneficio que el sacrificio humano puede darles no es mayor que eso. Y además, a los pocos pasos, ya han olvidado hasta esa pizca de placer.

Ante tales masas no hay remedio; lo mejor es que no tengan espectáculo que ver: eso sería la cura. No hace falta un sacrificio que estremezca un instante; mejor una lucha profunda y tenaz.

Lamentablemente, China es demasiado difícil de cambiar. Incluso mover una mesa o reformar una estufa casi exige sangre; y aun derramándola, no necesariamente se logra mover la mesa o reformar la estufa. Si no la azota un gran látigo en la espalda, China no se mueve. Creo que ese látigo llegará; si para bien o para mal, es otra cuestión. Pero llegará. De dónde vendrá, cómo vendrá, eso tampoco puedo saberlo con certeza.

Mi conferencia termina aquí.

Los enemigos de la poesía

(Publicado el 1 de enero de 1925)

Tres días atrás, al encontrarme por décima vez con el "niño de la poesía", surgió en la conversación que yo podría contribuir con algo al Semanario Literario. Pensé que si no se trataba de algo con un título grandioso como Poesía, Novela o Crítica — géneros que exigen cierta fachada —, sino de algo desenfadado, parecido a las impresiones sueltas, la cosa sería fácil; así que acepté de inmediato. Después pasé dos días sin hacer nada, comiendo mijo, y no fue hasta esta noche que me senté ante el escritorio a escribir. Pero resultó que ni siquiera se me ocurría un título; levanté la pluma y miré a mi alrededor: a la derecha una estantería, a la izquierda un baúl de ropa, delante una pared, detrás otra pared: nada que me ofreciera la menor inspiración. Entonces comprendí: el gran desastre ya estaba encima.

Por fortuna, del "niño de la poesía" me vino por asociación la idea de la poesía; pero desgraciadamente yo soy un completo lego en materia poética. Sin embargo, recordé a un estudiante retornado del extranjero, reputadamente de gran erudición. A nosotros nos gustaba hablar en lenguas extranjeras, dejándonos sin comprender nada; pero ante los extranjeros solía hablar en chino. Este recuerdo me dio súbitamente una revelación: hablaré de boxeo en el Semanario Literario; en cuanto a la poesía, ya hablaré de ella cuando me encuentre con un maestro de boxeo. Pero mientras vacilaba, recordé algo más apropiado: un artículo de 春日一郎 (Harubi Ichirō) que había visto en el 学灯 (Xuedeng) — no el de Shanghái —, así que copié directamente su título: «Los enemigos de la poesía».

La hostilidad de Platón hacia el arte rechazaba la poesía como imitación de la imitación. La Poética de Aristóteles liberó la literatura. La revolución literaria no trajo un cambio real para la poesía; yace moribunda. Los poemas de amor están mal vistos. Pero quien escribe para su amada no necesita avergonzarse ante los viejos señores. No debemos intentar hacer felices a los ruiseñores; como las flores, son órganos reproductores.

Los mecenas de la literatura son también sus enemigos. Carlos IX dijo: Los poetas son como caballos de carreras: hay que darles de comer bien, pero no engordarlos demasiado. El poema de 裴彖飞 (Petőfi) a la señora B.Sz. dice lo mismo.

(17 de enero de 1925, publicado en el Semanario Literario del 京报 (Jingbao).)

Sobre «El símbolo del tormento»

Carta al señor 王铸 (Wang Zhu):

Le agradezco mucho su carta llegada desde tan lejos.

Cuando vi las obras de 厨川 (Kuriyagawa) sobre literatura, ya era después del terremoto. El símbolo del tormento fue el primer libro; antes no le había prestado atención. Al final del libro hay un breve epílogo de su discípulo 山本修二 (Yamamoto Shūji); al traducirlo, tomé unas frases del epílogo para mi prefacio. El epílogo dice básicamente que la primera mitad del libro se había publicado previamente en la revista 改造 (Kaizō); cuando tras el terremoto se desenterró el manuscrito, resultó que había una segunda mitad, sin título general, así que él mismo, siguiendo el hilo de lo publicado en 改造, lo tituló El símbolo del tormento y lo mandó imprimir.

鲁迅, 9 de enero.

(Publicado el 13 de enero de 1925 en el 京报副刊 (Suplemento del Jingbao).)

Posdata a «Pensamientos repentinos»

Soy un profesor asociado, cercano al rango de profesor titular. Según la opinión del señor 江震亚 (Jiang Zhenya), parece que alguien así no debería firmar. Pero yo también he publicado artículos bajo seudónimo, y después alguien me reprochó eludir la responsabilidad; y además, esta vez mi texto tiene cierto tono polémico, así que al final firmé. Aunque tampoco es mi nombre real; se le parece, con el inconveniente de dejar asomar la cola de «profesor asociado», sin remedio posible. Y para evitar complicaciones, debo añadir una aclaración: las personas antiguas y modernas de China a las que señalo son solo una parte; los muchos otros, antiguos y modernos, que son excelentes, no están incluidos. Sin embargo, con esta aclaración, mis notas misceláneas se convierten de verdad en algo perfectamente anodino: querer contentar a todos es la forma más segura de hacerse insignificante.

(15 de enero.)

(Publicado el 16 de enero de 1925 en el 京报副刊.)

Réplica: Los libros chinos y la decadencia viva

Réplica al texto precedente: los libros chinos también muestran una decadencia viva --comentario sobre el confucianismo, el moísmo, el taoísmo y la filosofía de 杨朱 (Yang Zhu). El crítico arguye que 老子 (Laozi) y 庄子 (Zhuangzi) poseen un espíritu activo.

Los defensores de la tradición rechazan la acusación de que los libros chinos contienen solo un "optimismo de cadáver". Al contrario, argumentan que las corrientes filosóficas de la antigua China --desde el debate entre 孔子 (Confucio) y 墨子 (Mozi) sobre el amor parcial y el amor universal, pasando por la dialéctica de 老子 y la visión mística de 庄子, hasta el hedonismo de 杨朱-- demuestran que el pensamiento chino siempre estuvo vivo, siempre en movimiento, siempre en disputa consigo mismo. Es precisamente esta riqueza de perspectivas contradictorias la que hace que la tradición filosófica china sea una tradición de vida, no de muerte.

Correspondencia literaria

Correspondencia sobre cuestiones de traducción: réplica de 廖仲恺 (Liao Zhongqian) y comentario de 复原 (Fuyuan) sobre la práctica traductora de Gorki y Wilde. "El apellido de Gorki no es 高 (Gao)." Discusión sobre la traducción de nombres extranjeros al chino.

Sobre el seudónimo "沁心" (Qinxin) (= 欧阳兰, Ouyang Lan). Revista 莽原 (Mangyuan). Cartas de 向培良 (Xiang Peiliang) desde 开封 (Kaifeng) sobre la vida estudiantil. Informe sobre la supuesta agresión de soldados contra estudiantes --resultó ser falso.

Investigación sobre el incidente de la Pagoda de Hierro

Correspondencia posterior: 赵荫棠 (Zhao Yintang) desde 北京 (Pekín) duda del incidente de la Pagoda de Hierro. Resultados de la investigación: la Pagoda de Hierro estaba precintada (Prueba A); las estudiantes negaron el incidente (Prueba B). Sin embargo, algunos siguieron creyendo el rumor.

La cuestión fundamental no era si el incidente concreto había ocurrido o no. La cuestión fundamental era por qué tales rumores surgían con tanta facilidad y eran creídos con tanta rapidez. En una sociedad donde la violencia contra los civiles es algo cotidiano, los rumores sobre hechos violentos no necesitan fundamento para propagarse: la realidad diaria les presta verosimilitud suficiente.

Quien desee erradicar los rumores no debe combatir los síntomas sino las causas. Y la causa de que la gente crea fácilmente en rumores sobre atrocidades es que, con demasiada frecuencia, las atrocidades son reales.