Lu Xun Complete Works/zh-es/Kuangren Riji
Language: ZH · EN · DE · FR · ES · IT · RU · AR · HI · JA · ZH-EN · ZH-DE · ZH-FR · ZH-ES · ZH-IT · ZH-RU · ZH-AR · ZH-HI · ZH-JA · ← Contents
A Madman's Diary (狂人日记)
Lu Xun (鲁迅, Lǔ Xùn, 1881–1936)
| 中文(原文) | Español |
|---|---|
|
狂人日记
某君昆仲。今隐其名,皆余昔日在中学校时良友;分隔多年,消息渐阙。日前偶闻其一大病;适归故乡,迂道往访,则仅晤一人,言病者其弟也。劳君远道来视,然已早愈,赴某地候补矣。因大笑,出示日记二册,谓可见当日病状,不妨献诸旧友。持归阅一过,知所患盖“迫害狂”之类。语颇错杂无伦次,又多荒唐之言;亦不著月日,惟墨色字体不一,知非一时所书。间亦有略具联络者,今撮录一篇,以供医家研究,记中语误,一字不易;惟人名虽皆村人,不为世间所知,无关大体,然亦悉易去。至于书名,则本人愈后所题,不复改也。七年四月二日识。
一
今天晚上,很好的月光。 我不见他,已是三十多年;今天见了,精神分外爽快。才知道以前的三十多年,全是发昏;然而须十分小心。不然,那赵家的狗,何以看我两眼呢? 我怕得有理。
二
今天全没月光,我知道不妙。早上小心出门,赵贵翁的眼色便怪:似乎怕我,似乎想害我。还有七八个人,交头接耳的议论我。又怕我看见。一路上的人,都是如此。其中最凶的一个人,张着嘴,对我笑了一笑;我便从头直冷到脚跟,晓得他们布置,都已妥当了。 我可不怕,仍旧走我的路。前面一伙小孩子,也在那里议论我;眼色也同赵贵翁一样,脸色也都铁青。我想我同小孩子有什么仇,他也这样。忍不住大声说:“你告诉我!”他们可就跑了。 我想:我同赵贵翁有什么仇,同路上的人又有什么仇;只有廿年以前,把古久先生的陈年流水簿子,踹了一脚,古久先生很不高兴。赵贵翁虽然不认识他,一定也听到风声,代抱不平;约定路上的人,同我作冤对。但是小孩子呢?那时候,他们还没有出世,何以今天也睁着怪眼睛,似乎怕我,似乎想害我。这真教我怕,教我纳罕而且伤心。 我明白了,这是他们娘老子教的!
三
晚上总是睡不着。凡事须得研究,才会明白。 他们——也有给知县打枷过的,也有给绅士掌过嘴的,也有衙役占了他妻子的,也有老子娘被债主逼死的;他们那时候的脸色,全没有昨天这么怕,也没有这么凶。 最奇怪的是昨天街上的那个女人,打他儿子,嘴里说道,“老子呀!我要咬你几口才出气!”他眼睛却看着我。我出了一惊,遮掩不住;那青面獠牙的一伙人,便都哄笑起来。陈老五赶上前,硬把我拖回家中了。 拖我回家,家里的人都装作不认识我;他们的眼色,也全同别人一样。进了书房,便反扣上门,宛然是关了一只鸡鸭。这一件事,越教我猜不出底细。 前几天,狼子村的佃户来告荒,对我大哥说,他们村里的一个大恶人,给大家打死了;几个人便挖出他的心肝来,用油煎炒了吃,可以壮壮胆子。我插了一句嘴,佃户和大哥便都看我几眼。今天才晓得他们的眼光,全同外面的那伙人一模一样。 想起来,我从顶上直冷到脚跟。 他们会吃人,就未必不会吃我。 你看那女人“咬你几口”的话,和一伙青面獠牙人的笑,和前天佃户的话,明明是暗号。我看出他话中全是毒,笑中全是刀,他们的牙齿,全是白厉厉的排着,这就是吃人的家伙。 照我自己想,虽然不是恶人,自从踹了古家的簿子,可就难说了。他们似乎别有心思,我全猜不出。况且他们一翻脸,便说人是恶人。我还记得大哥教我做论,无论怎样好人,翻他几句,他便打上几个圈;原谅坏人几句,他便说:“翻天妙手,与众不同”。我那里猜得到他们的心思,究竟怎样;况且是要吃的时候。 凡事总须研究,才会明白,古来时常吃人,我也还记得,可是不甚清楚。我翻开历史一查,这历史没有年代,歪歪斜斜的每页上都写着“仁义道德”几个字。我横竖睡不着,仔细看了半夜,才从字缝里看出字来,满本都写着两个字是“吃人”! 书上写着这许多字,佃户说了这许多话,却都笑吟吟的睁着怪眼睛 看我。 我也是人,他们想要吃我了!
四
早上,我静坐了一会。陈老五送进饭来,一碗菜,一碗蒸鱼;这鱼的眼睛,白而且硬,张着嘴,同那一伙想吃人的人一样。吃了几筷,滑溜溜的不知是鱼是人,便把他兜肚连肠的吐出。 我说“老五,对大哥说,我闷得慌,想到园里走走。”老五不答应,走了,停一会,可就来开了门。 我也不动,研究他们如何摆布我;知道他们一定不肯放松。果然!我大哥引了一个老头子,慢慢走来;他满眼凶光,怕我看出,只是低头向着地,从眼镜横边暗暗看我。大哥说:“今天你仿佛很好。”我说:“是的。”大哥说:“今天请何先生来,给你诊一诊。”我说:“可以!”其实我岂不知道这老头子是刽子手扮的!无非借了看脉这名目,揣一揣肥瘠:因这功劳,也分一片肉吃。我也不怕;虽然不吃人,胆子却比他们还壮。伸出两个拳头,看他如何下手。老头子坐着,闭了眼睛,摸了好一会,呆了好一会;便张开他鬼眼睛说:“不要乱想。静静的养几天,就好了。” 不要乱想,静静的养!养肥了,他们是自然可以多吃;我有什么好处,怎么会“好了”?他们这群人,又想吃人,又是鬼鬼祟祟,想法子遮掩,不敢直捷下手,真要令我笑死,我忍不住,便放声大笑起来,十分快活。自己晓得这笑声里面,有的是义勇和正气。老头子和大哥,都失了色,被我这勇气正气镇压住了。 但是我有勇气,他们便越想吃我,沾光一点这勇气。老头子跨出门,走不多远,便低声对大哥说道:“赶紧吃罢!”大哥点点头。原来也有你!这一件大发见,虽似意外,也在意中:合伙吃我的人,便是我的 哥哥! 吃人的是我哥哥! 我是吃人的人的兄弟! 我自己被人吃了,可仍然是吃人的人的兄弟!
五
这几天是退一步想:假使那老头子不是刽子手扮的,真是医生,也仍然是吃人的人。他们的祖师李时珍做的“本草什么”上,明明写着人肉可以煎吃;他还能说自己不吃人么? 至于我家大哥,也毫不冤枉他。他对我讲书的时候,亲口说过可以“易子而食”;又一回偶然议论起一个不好的人,他便说不但该杀,还当“食肉寝皮”。我那时年纪还小,心跳了好半天。前天狼子村佃户来说吃心肝的事,他也毫不奇怪,不住的点头。可见心思是同从前一样狠。既然可以“易子而食”,便什么都易得,什么人都吃得。我从前单听他讲道理,也胡涂过去;现在晓得他讲道理的时候,不但唇边还抹着人油,而且心里满装着吃人的意思。
六
黑漆漆的,不知是日是夜。赵家的狗又叫起来了。 狮子似的凶心,兔子的怯弱,狐狸的狡猾,…… 七
我晓得他们的方法,直捷杀了,是不肯的,而且也不敢,怕有祸祟。所以他们大家连络,布满了罗网,逼我自戕。试看前几天街上男女的样子,和这几天我大哥的作为,便足可悟出八九分了。最好是解下腰带,挂在梁上,自己紧紧勒死;他们没有杀人的罪名,又偿了心愿,自然都欢天喜地的发出一种呜呜咽咽的笑声。否则惊吓忧愁死了,虽则略瘦,也还可以首肯几下。 他们是只会吃死肉的!——记得什么书上说,有一种东西,叫“海乙那”的,眼光和样子都很难看;时常吃死肉,连极大的骨头,都细细嚼烂,咽下肚子去,想起来也教人害怕。“海乙那”是狼的亲眷,狼是狗的本家。前天赵家的狗,看我几眼,可见他也同谋,早已接洽。老头子眼看着地,岂能瞒得我过。 最可怜的是我的大哥,他也是人,何以毫不害怕;而且合伙吃我呢?还是历来惯了,不以为非呢?还是丧了良心,明知故犯呢? 我诅咒吃人的人,先从他起头;要劝转吃人的人,也先从他下手。
八
其实这种道理,到了现在,他们也该早已懂得,…… 忽然来了一个人;年纪不过二十左右,相貌是不很看得清楚,满面笑容,对了我点头,他的笑也不像真笑。我便问他,“吃人的事,对么?”他仍然笑着说,“不是荒年,怎么会吃人。”我立刻就晓得,他也是一伙,喜欢吃人的;便自勇气百倍,偏要问他。 “对么?” “这等事问他甚么。你真会……说笑话。……今天天气很好。” 天气是好,月色也很亮了。可是我要问你,“对么?” 他不以为然了。含含胡胡的答道,“不……” “不对?他们何以竟吃?!” “没有的事……” “没有的事?狼子村现吃;还有书上都写着,通红斩新!” 他便变了脸,铁一般青。睁着眼说,“有许有的,这是从来如此……” “从来如此,便对么?” “我不同你讲这些道理;总之你不该说,你说便是你错!” 我直跳起来,张开眼,这人便不见了。全身出了一大片汗,他的年纪,比我大哥小得远,居然也是一伙;这一定是他娘老子先教的。还怕已经教给他儿子了;所以连小孩子,也都恶狠狠的看我。
九
自己想吃人,又怕被别人吃了,都用着疑心极深的眼光,面面相觑。…… 去了这心思,放心做事走路吃饭睡觉,何等舒服。这只是一条门槛,一个关头。他们可是父子、兄弟、夫妇、朋友、师生、仇敌和各不相识的人,都结成一伙,互相劝勉,互相牵掣,死也不肯跨过这一步。
十
大清早,去寻我大哥;他立在堂门外看天,我便走到他背后,拦住门,格外沉静,格外和气的对他说: “大哥,我有话告诉你。” “你说就是。”他赶紧回过脸来,点点头。 “我只有几句话,可是说不出来。大哥,大约当初野蛮的人,都吃过一点人。后来因为心思不同,有的不吃人了,一味要好,便变了人,变了真的人。有的却还吃,——也同虫子一样,有的变了鱼、鸟、猴子,一直变到人。有的不要好,至今还是虫子。这吃人的人比不吃人的人,何等惭愧。怕比虫子的惭愧猴子,还差得很远很远。 “易牙蒸了他儿子,给桀纣吃,还是一直从前的事。谁晓得从盘古开辟天地以后,一直吃到易牙的儿子;从易牙的儿子,一直吃到徐锡林;从徐锡林,又一直吃到狼子村捉住的人。去年城里杀了犯人,还有一个生痨病的人,用馒头蘸血舐。 “他们要吃我,你一个人,原也无法可想;然而又何必去入伙。吃人的人,什么事做不出;他们会吃我,也会吃你,一伙里面,也会自吃。但只要转一步,只要立刻改了,也就人人太平。虽然从来如此,我们今天也可以格外要好,说是不能!大哥,我相信你能说,前天佃户要减租,你说过不能。” 当初,他还只是冷笑,随后眼光便凶狠起来,一到说破他们的隐情,那就满脸都变成青色了。大门外立着一伙人,赵贵翁和他的狗,也在里面,都探头探脑的挨进来。有的是看不出面貌,似乎用布蒙着;有的是仍旧青面獠牙,抿着嘴笑。我认识他们是一伙,都是吃人的人。可是也晓得他们心思很不一样,一种是以为从来如此,应该吃的;一种是知道不该吃,可是仍然要吃,又怕别人说破他,所以听了我的话,越发气愤不过,可是抿着嘴冷笑。 这时候,大哥也忽然显出凶相,高声喝道: “都出去!疯子有什么好看!” 这时候,我又懂得一件他们的巧妙了。他们岂但不肯改,而且早已布置;预备下一个疯子的名目罩上我。将来吃了,不但太平无事,怕还会有人见情。佃户说的大家吃了一个恶人,正是这方法。这是他们的老谱! 陈老五也气愤愤的直走进来。如何按得住我的口,我偏要对这伙人说, “你们可以改了,从真心改起!要晓得将来容不得吃人的人,活在世上。 “你们要不改,自己也会吃尽。即使生得多,也会给真的人除灭了,同猎人打完狼子一样!——同虫子一样!” 那一伙人,都被陈老五赶走了。大哥也不知那里去了。陈老五劝我回屋子里去。屋里面全是黑沉沉的。横梁和椽子都在头上发抖;抖了一会,就大起来,堆在我身上。 万分沉重,动弹不得;他的意思是要我死。我晓得他的沉重是假的,便挣扎出来,出了一身汗。可是偏要说, “你们立刻改了,从真心改起!你们要晓得将来是容不得吃人的人,……”
十一
太阳也不出,门也不开,日日是两顿饭。 我捏起筷子,便想起我大哥;晓得妹子死掉的缘故,也全在他。那时我妹子才五岁,可爱可怜的样子,还在眼前。母亲哭个不住,他却劝母亲不要哭;大约因为自己吃了,哭起来不免有点过意不去。如果还能过意不去,…… 妹子是被大哥吃了,母亲知道没有,我可不得而知。 母亲想也知道;不过哭的时候,却并没有说明,大约也以为应当的了。记得我四五岁时,坐在堂前乘凉,大哥说爷娘生病,做儿子的须割下一片肉来,煮熟了请他吃,才算好人;母亲也没有说不行。一片吃得,整个的自然也吃得。但是那天的哭法,现在想起来,实在还教人伤心,这真是奇极的事!
十二
不能想了。 四千年来时时吃人的地方,今天才明白,我也在其中混了多年;大哥正管着家务,妹子恰恰死了,他未必不和在饭菜里,暗暗给我们吃。 我未必无意之中,不吃了我妹子的几片肉,现在也轮到我自己,…… 有了四千年吃人履历的我,当初虽然不知道,现在明白,难见真的人!
十三
没有吃过人的孩子,或者还有? 救救孩子……
(一九一八年四月。) |
Traducción del chino al español. Diario de un loco
No lo había visto desde hacía más de treinta años; hoy, al encontrármelo, me sentí extraordinariamente revitalizado. Solo ahora comprendo que los últimos treinta y tantos años no han sido más que un estupor. Sin embargo, hay que tener sumo cuidado. De lo contrario, ¿por qué el perro de la familia Zhao (赵) me habría mirado de esa manera? Tengo toda la razón para temer.
No tengo miedo, sin embargo, y sigo mi camino. Más adelante, un grupo de niños también estaban hablando de mí; la expresión de sus ojos era igual a la de Zhao Guiweng, y sus rostros estaban cenicientos. Me pregunté qué rencor podía haber entre los niños y yo para que también actuaran así. No pude contenerme y grité: «¡Decidme!» Pero echaron a correr. Reflexioné: ¿qué rencor hay entre Zhao Guiweng y yo? ¿Qué rencor entre la gente del camino y yo? Lo único que se me ocurre es que hace veinte años le di una patada al antiguo libro de cuentas del viejo señor Gujiu (古久先生, lit. «Señor Antiguo»), lo cual le disgustó sobremanera. Aunque Zhao Guiweng ni siquiera lo conoce, debió de enterarse del asunto y tomó partido por él con indignación; conspiró con la gente del camino para enemistarse conmigo. ¿Pero los niños? Aún no habían nacido en aquel entonces: ¿por qué me miran hoy con esos ojos extraños, como si me temieran y quisieran hacerme daño? Esto verdaderamente me asusta; lo encuentro desconcertante y profundamente doloroso. ¡Ahora lo entiendo! ¡Se lo enseñaron sus padres!
Esa gente... a algunos de ellos el magistrado les ha puesto en el cepo, a algunos los notables les han abofeteado, a algunos los alguaciles les han robado la esposa, a algunos los acreedores les han llevado a sus padres a la muerte. Sus rostros en aquellas ocasiones no mostraban nada semejante a la expresión de miedo y ferocidad de ayer. Lo más extraño fue la mujer de la calle ayer que estaba golpeando a su hijo gritando: «¡Sinvergüenza! ¡Podría comerte vivo, darte unos buenos mordiscos para desahogarme!» Sin embargo, sus ojos estaban clavados en mí. Fue un sobresalto tal que no pude disimularlo; entonces toda la turba con sus rostros verdosos y colmillos prominentes estalló en carcajadas. El viejo Chen Wu (陈老五) se precipitó hacia mí y me arrastró a casa por la fuerza. Después de arrastrarme a casa, todos en la casa fingieron no conocerme; la expresión de sus ojos era exactamente igual a la de los demás. Me condujeron al estudio y cerraron la puerta con cerrojo, como si encerraran a un pollo o un pato. Este asunto me desconcertó aún más. Hace unos días, un aparcero de la Aldea del Cachorro de Lobo (狼子村) vino a informar a mi hermano mayor de una hambruna. Dijo que en su aldea un villano notorio había sido golpeado hasta la muerte por la turba; varias personas le habían arrancado el corazón y el hígado, los habían frito en aceite y se los habían comido para infundirse valor. Cuando yo intervine con una palabra, el aparcero y mi hermano me dirigieron una larga mirada. Solo hoy comprendo: sus miradas eran exactamente iguales a las de la turba de afuera. El pensamiento me produce un escalofrío de la coronilla a las plantas de los pies. Si son capaces de comer personas, entonces ciertamente pueden comerme a mí. Considérese lo que dijo la mujer —«comerte vivo, darte unos mordiscos»—, las risas de la turba con sus rostros verdosos y sus colmillos, y las palabras del aparcero el otro día: son claramente señales secretas. Puedo ver que sus palabras están llenas de veneno y sus risas llenas de cuchillos. Sus dientes, dispuestos en hileras blancas y relucientes, son los instrumentos del canibalismo. Si lo pienso: aunque yo mismo no soy mala persona, desde que pisoteé el libro de cuentas del viejo Gujiu (古久), todo es posible. Parecen tener algún otro designio que no puedo desentrañar. Además, en cuanto se vuelven contra uno, lo declaran villano. Todavía recuerdo cómo mi hermano mayor me enseñaba a escribir ensayos: por buena que fuera una persona, si le dedicabas unas frases en contra, él le ponía un círculo de aprobación; pero si perdonabas a un malvado con unas palabras amables, lo elogiaba como «un golpe genial, de lo más extraordinario.» ¿Cómo podría yo desentrañar sus intenciones, especialmente cuando están a punto de devorar a alguien? Hay que investigar todo antes de poder comprenderlo. En la antigüedad la gente era devorada con frecuencia; eso lo recuerdo, aunque no con mucha claridad. Abrí los libros de historia y miré: esta historia no tiene fechas, pero garabateadas en cada página, con caracteres torcidos, están las palabras «Benevolencia, Rectitud, Moralidad y Virtud.» Como de todas formas no podía dormir, leí con atención durante media noche hasta que al fin logré descifrar palabras entre líneas. El libro entero estaba lleno de solo dos palabras: «¡COMER PERSONAS!» Todas estas palabras están escritas en los libros, todas estas cosas las dijo el aparcero, y mientras tanto me observan con una sonrisa y unos ojos extraños y fijos. ¡Yo también soy un ser humano, y quieren comerme!
Dije: «Viejo Wu, dile a mi hermano que me siento agobiado y me gustaría pasear por el jardín.» El viejo Wu no respondió y salió; pero al poco rato regresó y abrió la puerta. No me moví, sino que me quedé observando para ver qué pretendían hacer conmigo; sabía que no me dejarían marchar sin más. ¡En efecto! Mi hermano mayor entró acompañado de un anciano, que caminaba arrastrando los pies hacia mí. Sus ojos rebosaban de intención asesina, y temiendo que yo lo notara, agachó la cabeza y me espió de reojo por encima del borde de sus gafas. Mi hermano dijo: «Hoy pareces bastante bien.» Yo dije: «Sí.» Mi hermano dijo: «He invitado al señor He (何先生) a que te examine hoy.» Yo dije: «Como gustéis.» Pero sabía perfectamente que este anciano era un verdugo disfrazado. Bajo el pretexto de tomarme el pulso, solo pretendía evaluar si yo estaba gordo o flaco, y como recompensa por su servicio también recibiría su parte de carne. No tenía miedo; aunque yo mismo no como personas, mi coraje supera al de ellos. Extendí los dos puños para ver cómo procedía. El anciano se sentó, cerró los ojos y me palpó durante un largo rato; después permaneció inmóvil otro buen rato; al fin abrió sus ojos fantasmagóricos y dijo: «No pienses demasiado. Descansa tranquilamente unos días y estarás bien.» ¡No pienses demasiado, descansa tranquilamente! ¡Engordarme para que puedan comer más de mí! ¿Qué beneficio me reportaría eso? ¿Cómo iba a «ponerme bien»? Esta turba... por un lado quiere comer personas, por otro anda furtivamente buscando pretextos, sin atreverse a actuar abiertamente... es realmente para morirse de risa. No pude contenerme y solté grandes carcajadas, lo cual me produjo una gran satisfacción. Sabía que esa risa no contenía sino coraje e integridad. El anciano y mi hermano palidecieron: mi coraje y mi integridad los habían amedrentado. Pero precisamente porque tengo coraje, quieren comerme aún más, para absorber algo de él. El anciano salió por la puerta y, antes de alejarse mucho, le dijo a mi hermano en voz baja: «¡Cómelo enseguida!» Mi hermano asintió. ¡Así que tú también! Este descubrimiento trascendental, aunque parezca inesperado, en el fondo no sorprende: quien ha conspirado con los demás para comerme es mi propio ¡hermano! ¡Un caníbal, eso es mi hermano! ¡Yo soy el hermano de un caníbal! ¡A mí me van a devorar, y aun así sigo siendo el hermano de un caníbal!
En cuanto a mi hermano mayor, no le hago ninguna injusticia. Cuando me explicaba los libros, él mismo dijo —con su propia boca— que se puede «intercambiar hijos y comérselos»; y en otra ocasión, cuando la conversación tocó a un individuo odioso, dijo que no solo habría que matarlo, sino «comerle la carne y dormirse sobre su piel.» Yo era joven entonces, y el corazón me palpitó durante mucho rato. El otro día, cuando el aparcero de la Aldea del Cachorro de Lobo contó la historia de comer corazones e hígados, mi hermano no mostró la menor sorpresa y siguió asintiendo. Claramente su mente es tan cruel como siempre. Si se puede «intercambiar hijos y comérselos», entonces todo puede intercambiarse y todo el mundo puede ser comido. En el pasado me dejé arrullar por sus discursos sobre razón y justicia; ahora sé que cuando hablaba de razón y justicia, no solo tenía los labios aún embadurnados de grasa humana, sino que su corazón rebosaba de la intención de devorar.
Ferocidad de león, timidez de liebre, astucia de zorra...
¡Solo comen carne muerta! Recuerdo haber leído en algún libro sobre una criatura llamada «hiena», de aspecto repugnante, que se alimenta constantemente de carroña y tritura hasta los huesos más grandes antes de tragárselos: solo pensarlo aterroriza. La hiena es pariente del lobo, y el lobo es primo del perro. El otro día el perro de los Zhao me miró fijamente: evidentemente también está confabulado con ellos y lo arregló todo hace tiempo. El anciano finge mirar al suelo: ¿acaso cree que puede engañarme? Lo más digno de lástima es mi hermano mayor: él también es un ser humano. ¿Por qué no le da el menor miedo y por el contrario se une a la conspiración para comerme? ¿Será la fuerza de la costumbre, porque siempre fue así y no ve nada malo en ello? ¿O ha perdido la conciencia y actúa con pleno conocimiento de su crimen? Maldigo a los caníbales, empezando por él; y si he de persuadir a los caníbales de que cambien sus costumbres, también empezaré por él.
De repente entró un hombre de no más de veinte años. No le veía bien el rostro; estaba todo sonrisas y me saludó con la cabeza, pero su sonrisa no parecía genuina. Le pregunté: «¿Es correcto comer personas?» Sin dejar de sonreír, respondió: «No estamos en año de hambruna... ¿cómo va a comer personas nadie?» Supe de inmediato que él también pertenecía a la banda, un caníbal voluntario; así que, con el coraje redoblado, insistí: «¿Es correcto?» «¿Qué clase de pregunta es esa? Usted es realmente... bastante bromista. ... Hace un tiempo hermoso hoy.» El tiempo es bueno, y la luz de la luna también es intensa. Pero quiero preguntarte: «¿Es correcto?» No le pareció apropiado. Mascullando vagamente, respondió: «No...» «¿No es correcto? ¿Entonces por qué siguen haciéndolo?» «Esas cosas no existen...» «¿Que no existen? ¡En la Aldea del Cachorro de Lobo están comiendo personas ahora mismo, y está escrito en los libros también, en tinta roja fresca!» Su rostro cambió: se volvió gris hierro. Me clavó la mirada y dijo: «Quizá... siempre ha sido así...» «¿Que siempre haya sido así lo hace correcto?» «No quiero discutir estas cosas con usted. En cualquier caso, no debería haberlo dicho; en cuanto lo dices, eres tú el que está en falta.» Me puse de pie de un salto y abrí los ojos de par en par, pero el hombre había desaparecido. Estaba empapado en sudor. Es mucho más joven que mi hermano, y sin embargo también pertenece a la banda; sus padres debieron enseñárselo. Y me temo que ya se lo ha transmitido a sus propios hijos; por eso hasta los más pequeños me miran con tanto odio.
Si tan solo se liberaran de esta obsesión, podrían trabajar, caminar, comer y dormir con perfecta tranquilidad: ¡qué consuelo sería! Es solo un umbral, un punto de inflexión. Sin embargo, ellos —padres e hijos, hermanos, esposos y esposas, amigos, maestros y alumnos, enemigos mortales y completos desconocidos— se han aliado todos, animándose mutuamente y reteniéndose mutuamente, prefiriendo la muerte antes que dar este solo paso.
«Hermano, tengo algo que decirte.» «Dilo», respondió con premura, volviéndose hacia mí con un gesto de asentimiento. «Son solo unas pocas palabras, pero no logro articularlas. Hermano, con toda probabilidad, al principio los hombres primitivos comieron algo de carne humana en algún momento. Más tarde, como su manera de pensar cambió, algunos dejaron de comer personas y se esforzaron constantemente por ser buenos: se convirtieron en seres humanos, verdaderos seres humanos. Otros siguieron comiendo, al igual que los insectos: algunos evolucionaron hasta convertirse en peces, aves, simios y finalmente en humanos; otros nunca se esforzaron por ser buenos y siguen siendo insectos hasta hoy. ¡Cuánta vergüenza deben sentir los caníbales ante quienes no comen personas! Mucha más vergüenza, me atrevo a decir, que la que sienten los insectos ante los simios. »Yi Ya (易牙) cocinó a su propio hijo y se lo sirvió a los tiranos Jie y Zhou (桀纣), pero eso fue un asunto de tiempos remotos. ¿Quién sabe cuánto tiempo ha durado esto? Desde que Pangu (盘古) separó el cielo y la tierra, la gente se ha estado devorando sin cesar: desde el hijo de Yi Ya hasta Xu Xilin (徐锡林); desde Xu Xilin hasta el hombre que capturaron en la Aldea del Cachorro de Lobo. El año pasado, cuando ejecutaron a un criminal en la ciudad, un tísico empapó su panecillo (馒头) en la sangre y la lamió. »Quieren comerme a mí. Tú solo no puedes hacer nada al respecto. Pero ¿por qué tienes que unirte a ellos? Los caníbales son capaces de cualquier cosa; si pueden comerme a mí, también pueden comerte a ti, e incluso dentro de la banda se devoran unos a otros. Pero si tan solo dieras un paso, si tan solo cambiaras de inmediato, todos vivirían en paz. Aunque siempre haya sido así, hoy podríamos proponernos ser especialmente buenos y decir que no puede ser de otra manera. Hermano, creo que puedes decirlo. El otro día, cuando el aparcero pidió una rebaja del arriendo, dijiste que no podía ser.» Al principio se limitó a sonreír fríamente. Luego su expresión se volvió feroz, y cuando dejé al descubierto su secreto, todo su rostro se tornó ceniciento. Fuera de la gran puerta había una turba —Zhao Guiweng y su perro entre ellos—, todos estirando el cuello y asomándose. A algunos no les distinguía el rostro, como si lo tuvieran envuelto en tela; otros seguían con su tez verdosa y sus colmillos prominentes, sonriendo con los labios apretados. Los reconocí por lo que eran: una banda, todos caníbales. Pero también sabía que sus mentes no eran todas iguales: algunos pensaban que siempre había sido así y que se debía comer; otros sabían que no se debía comer, pero aun así querían hacerlo y solo temían que alguien revelara la verdad; así que cuando oyeron mis palabras, se enfurecieron aún más, pero sonrieron fríamente con los labios apretados. Entonces mi hermano mayor adoptó de repente una expresión feroz y bramó: «¡Fuera todos! ¿Qué hay de ver en un loco?» En ese momento comprendí otro de sus trucos ingeniosos. No solo se negaban a cambiar, sino que hacía tiempo que tenían todo preparado: habían dispuesto la etiqueta de «loco» para endosármela. Cuando me coman en el futuro, no solo no habrá problemas, sino que incluso puede que haya gente que se compadezca de mí. Cuando el aparcero contó cómo todos se habían comido a un villano juntos, era exactamente el mismo método. ¡Esta es su receta ancestral! El viejo Chen Wu entró hecho una furia. ¿Cómo iba a silenciarme? Insistí en hablarle a la turba: «Podéis cambiar: ¡cambiad desde el fondo de vuestros corazones! Sabed que en el futuro no habrá lugar en este mundo para los caníbales. »Si no cambiáis, vosotros mismos seréis devorados. Por muchos que engendréis, los verdaderos seres humanos os exterminarán, igual que los cazadores acaban con los lobos. ¡Igual que se aplasta a las alimañas!» Toda la turba fue expulsada por el viejo Chen Wu. Mi hermano también había desaparecido. El viejo Chen Wu me instó a regresar a mi habitación. Dentro, todo estaba sumido en la oscuridad. Las vigas y los cabrios temblaban sobre mi cabeza; temblaron un rato y luego se hincharon y se desplomaron sobre mí. Infinitamente pesados: no podía moverme. Quería que yo muriera. Pero sabía que el peso era una ilusión y me liberé luchando; el sudor brotó por todos mis poros. Sin embargo, insistí en decir: «¡Cambiad de inmediato, cambiad desde el fondo de vuestros corazones! Sabed que en el futuro no habrá lugar para los caníbales...»
Al coger los palillos, pensé en mi hermano mayor; y entonces comprendí la razón de la muerte de mi hermana pequeña: fue enteramente obra suya. Mi hermana tenía entonces apenas cinco años; su dulce y lastimoso rostro todavía está ante mis ojos. Madre lloró sin cesar, pero él le instó a no llorar, probablemente porque la había comido él mismo y el llanto le hacía sentir un asomo de culpa. Si es que aún era capaz de sentir culpa... Mi hermana pequeña fue devorada por mi hermano mayor. Si nuestra madre lo sabía, no puedo decirlo. Madre probablemente lo sabía; sin embargo, cuando lloró, no habló de ello, probablemente porque también ella lo consideraba natural. Recuerdo que cuando yo tenía cuatro o cinco años, sentado en el porche disfrutando de la brisa vespertina, mi hermano dijo que cuando un padre o una madre están enfermos, un hijo piadoso debe cortarse un trozo de su propia carne, cocinarlo y servirlo a los padres; solo entonces podría ser considerado una buena persona. Madre no dijo que estuviera mal. Si un trozo puede comerse, entonces toda la persona puede comerse también. Pero la forma en que lloró aquel día... cuando ahora lo recuerdo, todavía me parte el corazón. Verdaderamente, esto es algo de lo más extraño.
Durante cuatro mil años, en este lugar, la gente se ha estado devorando sin cesar, y solo hoy me doy cuenta de que yo también he estado viviendo en medio de ellos todos estos años. Justo cuando mi hermano mayor se hizo cargo de la casa, nuestra hermana pequeña murió. Es perfectamente posible que la mezclara con la comida y nos la diera a comer en secreto. Es perfectamente posible que yo, sin saberlo, me comiera varios trozos de la carne de mi hermana... y ahora me toca a mí... Yo, con mis cuatro mil años de historia de canibalismo —aunque al principio no lo sabía, ahora que lo comprendo, me resulta difícil mirar a la cara a un verdadero ser humano—.
Salvad a los niños...
|