Rethinking Higher Education/es/Chapter 8

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Realidad virtual y espacios de aprendizaje inteligentes: tecnologías inmersivas en universidades chinas y europeas

Martin Woesler

Universidad Normal de Hunan

Resumen

Las tecnologías inmersivas —realidad virtual (RV), realidad aumentada (RA) y realidad extendida (RX)— están transformando la educación superior de una empresa predominantemente basada en textos y conferencias a una que puede simular entornos complejos, permitir el aprendizaje experiencial a escala y conectar a los estudiantes a través de fronteras geográficas. El mercado global de la RV en educación, valorado en 14.550 millones de USD en 2023, se proyecta que alcance los 65.550 millones de USD para 2032, siendo la región de Asia-Pacífico la de crecimiento más rápido con una tasa anual compuesta del 22 por ciento. Este artículo proporciona una comparación sistemática de cómo las universidades chinas y europeas están desplegando estas tecnologías. China ha desarrollado 215 bases de formación en simulación virtual, lanzó la plataforma iLAB-X que sirve a 2.672 universidades con más de 13 millones de participantes, y ganó el Premio UNESCO 2022 para las TIC en la Educación por su Plataforma Nacional de Educación Inteligente. Las universidades europeas han seguido un enfoque más distribuido a través de proyectos financiados por Erasmus+ y Horizonte, con revisiones sistemáticas que documentan resultados de aprendizaje positivos en 71 estudios comparativos y metaanálisis que informan un tamaño del efecto positivo moderado (g de Hedges = 0,524) para la formación docente basada en RV. Examinamos la evidencia sobre la eficacia del aprendizaje, el concepto emergente del Edu-Metaverso, los costes de infraestructura y los desafíos de equidad, así como las limitaciones fisiológicas y pedagógicas de las tecnologías inmersivas. Sostenemos que, si bien la RV ofrece beneficios pedagógicos genuinos —particularmente para el aprendizaje experiencial en contextos donde la práctica en el mundo real es peligrosa, costosa o logísticamente imposible—, su despliegue debe guiarse por el propósito pedagógico más que por el entusiasmo tecnológico, y sus costes deben sopesarse frente a inversiones alternativas en calidad educativa.

Palabras clave: realidad virtual, aulas inteligentes, aprendizaje inmersivo, Edu-Metaverso, educación superior, tecnología educativa china, universidades europeas, eficacia de la RV, plataforma de educación inteligente, RX

1. Introducción

La promesa de la realidad virtual en la educación es tan antigua como la propia RV. Desde los primeros simuladores de vuelo de los años sesenta, la intuición de que aprender haciendo —incluso haciendo virtualmente— es superior a aprender leyendo o escuchando ha impulsado sucesivas oleadas de inversión en tecnología educativa inmersiva. Lo que distingue el momento actual es la convergencia de varios factores: la drástica reducción de los costes del hardware de RV, la maduración de las herramientas de desarrollo de software, la normalización del aprendizaje mediado por tecnología durante la pandemia de COVID-19, y la entrada tanto del gobierno chino como de la Unión Europea como actores institucionales importantes en el despliegue de tecnologías inmersivas para la educación.

El mercado global de la RV en educación refleja esta convergencia. Valorado en 14.550 millones de USD en 2023, se proyecta que crezca hasta los 65.550 millones de USD para 2032, representando una tasa anual compuesta de crecimiento del 18,2 por ciento (Fortune Business Insights 2024). La región de Asia-Pacífico es el mercado de crecimiento más rápido, con una TACC proyectada del 22,01 por ciento, impulsada principalmente por la inversión del gobierno chino en infraestructura de simulación virtual (Mordor Intelligence 2025).

Sin embargo, el crecimiento del mercado no se traduce automáticamente en eficacia educativa. La historia de la tecnología educativa está repleta de innovaciones que prometían transformación pero entregaron mejoras incrementales —o ninguna en absoluto—. Desde el laboratorio de idiomas de los años sesenta hasta los MOOC de la década de 2010, cada oleada de tecnología educativa ha seguido un ciclo predecible: adopción entusiasta impulsada por afirmaciones tecnooptimistas, seguida de evaluación empírica que revela efectos modestos, seguida de una integración más mesurada en la práctica pedagógica existente. La RV en la educación parece estar entrando en la fase de evaluación de este ciclo, lo que hace de este un momento oportuno para una evaluación comparativa.

Este artículo examina la evidencia sobre el impacto pedagógico de la RV, compara las estrategias de despliegue chinas y europeas, y evalúa los desafíos —coste, equidad, pedagogía y salud— que ambos sistemas deben abordar. Nuestro análisis se basa en revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios de caso de ambos contextos, con el objetivo de ir más allá de las afirmaciones promocionales hacia una evaluación basada en la evidencia de lo que las tecnologías inmersivas pueden y no pueden aportar a la educación superior. Organizamos nuestro análisis en torno a cinco preguntas: ¿Qué infraestructura de RV ha construido cada sistema? ¿Qué dice la evidencia sobre la eficacia del aprendizaje? ¿Cómo se comparan ambos sistemas en sus estrategias de despliegue? ¿Qué desafíos deben abordar ambos? ¿Y qué depara el futuro —en particular el concepto emergente del Edu-Metaverso?

2. La RV en las universidades chinas: escala y velocidad

2.1 La infraestructura nacional de simulación virtual

El enfoque de China en la RV en la educación refleja el modelo centralizado y dirigido por el Estado que caracteriza su estrategia más amplia de educación digital. En 2018, el Ministerio de Educación inició el Proyecto Nacional de Enseñanza Experimental de Simulación Virtual, estableciendo la simulación virtual como una categoría formal de infraestructura educativa junto con los laboratorios tradicionales. Las Directrices de Construcción de 2021 para Bases Demostrativas de Formación en Simulación Virtual en la Educación Profesional establecieron un objetivo de aproximadamente 200 bases; para 2024, se habían desarrollado 215, superando el plan original (Ministerio de Educación 2021).

La plataforma emblemática es iLAB-X, que para diciembre de 2022 había integrado laboratorios de 2.672 universidades nacionales con más de 13 millones de participantes. La plataforma alberga 480 cursos de experimentos de simulación virtual, de los cuales los cursos de alta calidad nacionales y provinciales representan el 33,5 por ciento y el 35,8 por ciento respectivamente (Zhu et al. 2023). La educación médica ha sido un foco particular, reflejando la limitación práctica de que la formación clínica requiere acceso a pacientes y equipos que no pueden escalarse mediante medios tradicionales.

Zhuang, Xu y Zhang (2025), en un estudio publicado en la revista Virtual Reality de Springer, presentan tres estudios de caso de universidades chinas —en telecomunicaciones, ingeniería civil y química— que demuestran cómo la RV contextualiza el conocimiento teórico abstracto a través de entornos simulados. Los estudios muestran que la RV permite experiencias de aprendizaje situado que serían imposibles, peligrosas o prohibitivamente costosas en laboratorios físicos: los estudiantes pueden observar estructuras moleculares desde el interior, simular fallos estructurales sin riesgo y practicar procesos químicos sin manipular materiales peligrosos.

La iniciativa «Curso de Oro», propuesta por el Ministerio de Educación en 2018 como uno de los cinco tipos de cursos para la mejora de la calidad, ha institucionalizado aún más la simulación virtual. Wang y colegas (2023) documentan el Experimento de Simulación Virtual de Logística Verde como un estudio de caso, demostrando cómo la simulación virtual aborda las limitaciones de la formación práctica, incluyendo los altos costes, los riesgos de seguridad y el acceso limitado a instalaciones logísticas reales.

2.2 El Edu-Metaverso emergente

Las instituciones chinas han avanzado más allá de las aplicaciones de RV independientes hacia una visión más integral: el Edu-Metaverso. Un estudio de 2025 en Interactive Learning Environments propone un modelo de ecosistema Edu-Metaverso de tres capas —capas de hardware, software y aplicación— dentro de un contexto socioecológico, revisando el desarrollo del Edu-Metaverso de China en siete aspectos. Zhang y colegas (2022), en una publicación anterior de IEEE, identificaron los habilitadores tecnológicos clave —gemelos digitales, redes 5G e IA— para integrar profesores, aprendices, recursos y entornos de enseñanza en un ecosistema inmersivo unificado.

Gray (2025), en un análisis de la agenda política nacional de China para la realidad extendida, documenta la importancia estratégica que los responsables políticos chinos otorgan al desarrollo de la RX. El metaverso no es meramente un experimento educativo sino un componente de la estrategia tecnológica más amplia de China, con implicaciones para la formación industrial, la preservación del patrimonio cultural y el poder blando internacional.

2.3 La Plataforma de Educación Inteligente

El logro más reconocido de China en educación digital es la Plataforma Nacional de Educación Inteligente, que ganó el Premio Rey Hamad Bin Isa Al-Khalifa de la UNESCO para las TIC en la Educación en 2022. Lanzada el 28 de marzo de 2020 en respuesta a la pandemia de COVID-19, la plataforma cubre educación básica, profesional y superior, con 13,15 millones de usuarios registrados, 27.000 MOOC para educación superior y formación para más de 10 millones de docentes (UNESCO 2023). Solo durante el primer trimestre de 2020, más de 950.000 profesores de 1.454 universidades impartieron 942.000 cursos en línea, atrayendo 1.180 millones de inscripciones de estudiantes (Xiong et al. 2021).

El componente de aula inteligente de la plataforma ha sido objeto de investigación empírica sobre los resultados de aprendizaje. Un estudio de 2026 en Acta Psychologica examina la relación entre los entornos físicos inmersivos de aulas inteligentes y el rendimiento académico mejorado por la tecnología entre los estudiantes de grado chinos, encontrando que los entornos de aulas inteligentes predicen directamente el rendimiento académico y que el andamiaje de IA dirigido por el profesor potencia la relación entre el disfrute del aprendizaje y los resultados del rendimiento.

3. La RV en las universidades europeas: innovación distribuida

3.1 Proyectos financiados por la UE

El enfoque europeo de la RV en la educación es característicamente distribuido, operando a través de mecanismos de financiación competitiva en lugar de mandatos centralizados. El Plan de Acción de Educación Digital 2021-2027 proporciona el marco estratégico, con las tecnologías inmersivas identificadas como parte de la estrategia más amplia de educación digital. El informe de la UE de 2025 sobre Mundos Virtuales y salud y bienestar documenta que la RV transforma la educación a través de un mayor compromiso emocional y cognitivo, al tiempo que identifica desafíos que incluyen la cinetosis digital, la fatiga visual y las preocupaciones de accesibilidad (Comisión Europea 2025).

Varios proyectos financiados por la UE ilustran el enfoque europeo. El proyecto VR-intense (Erasmus+, lanzado en septiembre de 2024, 400.000 EUR) en la Universidad de Paderborn desarrolla entornos de RV inclusivos para la educación superior, con especial atención a la accesibilidad para estudiantes con discapacidad (Beutner y Schneider 2024). El proyecto VReduMED (Interreg Europa Central) reúne a instituciones de la República Checa, Austria, Eslovaquia, Hungría y Alemania para desarrollar aplicaciones de RV para la educación en enfermería y medicina. La plataforma XR4ED (financiada por Horizonte) permite a los educadores crear experiencias de enseñanza XR sin experiencia en programación o modelado 3D, incluyendo un mercado de modelos 3D, avatares y canales de RV colaborativos (Liarokapis et al. 2024).

Estos proyectos reflejan el énfasis de la UE en la colaboración transnacional, la accesibilidad y la innovación pedagógica. A diferencia del enfoque de plataforma centralizada de China, la RV europea en la educación surge de un ecosistema competitivo de grupos de investigación, empresas tecnológicas e instituciones educativas, cada uno persiguiendo enfoques distintos dentro de un marco estratégico común.

La diferencia de escala es significativa. Mientras que iLAB-X de China integra 2.672 universidades en una sola plataforma, ninguna iniciativa europea se aproxima a este alcance. La fortaleza de la UE reside en la calidad y el rigor de los proyectos individuales más que en el despliegue a nivel de sistema —un patrón coherente con la comparación más amplia de los enfoques europeos y chinos de la educación digital documentada a lo largo de esta antología—.

3.2 Evidencia de eficacia

La comunidad investigadora europea ha producido evidencia sustancial sobre la eficacia pedagógica de la RV. Una revisión sistemática publicada en Computers and Education (2024) analizó 71 estudios comparativos de aprendizaje virtual frente a tradicional en educación superior. La revisión encontró que el 67 por ciento utilizó métodos cuantitativos, más de la mitad involucró a estudiantes de grado (61 por ciento), y la mayoría se centró en disciplinas CTIM, particularmente ciencias de la salud (45 por ciento). Las soluciones de RV eran predominantemente inmersivas (63 por ciento), interactivas (59 por ciento) y de usuario único (92 por ciento). Un hallazgo crítico fue que la interactividad —no la inmersividad— emergió como el factor de éxito crucial: las aplicaciones de RV que permitían a los estudiantes manipular objetos y tomar decisiones superaban a aquellas que meramente presentaban entornos visuales inmersivos.

Han y colegas (2025), en un metaanálisis de 52 estudios empíricos sobre RV en la formación docente, informan de un efecto general positivo moderado con una g de Hedges de 0,524, con variaciones significativas basadas en el nivel de inmersión, el tipo de equipo y los objetivos de aprendizaje. Yang y colegas (2024), en un metaanálisis del impacto de la RV en las habilidades prácticas en la educación de ciencias e ingeniería, analizaron 37 estudios y encontraron un efecto positivo moderado significativo (g = 0,477), con los estudiantes de medicina mostrando la mayor mejora.

Cabrera-Duffaut, Pinto-Llorente e Iglesias-Rodriguez (2024) argumentan que el valor de la RV se extiende más allá de la transferencia de conocimiento al desarrollo de competencias —la capacidad de aplicar el conocimiento en contextos prácticos—. Su revisión sistemática encuentra que la RV facilita el desarrollo de habilidades procedimentales, razonamiento espacial y resolución colaborativa de problemas de maneras que la instrucción tradicional no puede replicar. Sin embargo, también documentan desafíos persistentes: altos costes de la tecnología de RV, falta de software educativo especializado y accesibilidad limitada para instituciones con presupuestos restringidos.

4. Análisis comparativo: diferencias China-Europa

4.1 Arquitectura institucional

La diferencia más fundamental entre el despliegue de RV chino y europeo reside en la arquitectura institucional. El enfoque descendente de China permite un escalamiento rápido: la transición del anuncio de política a 215 bases de formación en simulación virtual tomó aproximadamente tres años. La integración de 2.672 universidades en una sola infraestructura por parte de la plataforma iLAB-X sería logísticamente imposible en el sistema descentralizado de la UE. Xu y colegas (2024), en un estudio sobre la disposición de los estudiantes universitarios chinos a seguir utilizando sistemas de aprendizaje de simulación virtual, encuentran que el valor percibido y las recomendaciones del profesorado influyen significativamente en la adopción —lo que sugiere que los mandatos institucionales y la integración pedagógica se refuerzan mutuamente—.

El enfoque distribuido de Europa, por el contrario, genera diversidad e innovación pero a menor escala. La multiplicidad de proyectos financiados por la UE —cada uno con objetivos, socios y metodologías distintos— crea un rico panorama experimental pero también fragmentación. No hay equivalente europeo de iLAB-X: una plataforma única que integre recursos de simulación virtual en cientos de instituciones.

4.2 Enfoque disciplinario

Ambos sistemas concentran el despliegue de RV en las disciplinas donde el caso pedagógico es más sólido. La educación médica y de ciencias de la salud es el dominio principal en ambos contextos, reflejando la limitación universal de que la formación clínica requiere acceso a pacientes, equipos y procedimientos que no pueden escalarse mediante medios tradicionales. La ingeniería y las ciencias naturales le siguen de cerca, con la RV permitiendo la visualización de procesos que son invisibles (estructuras moleculares), peligrosos (reacciones químicas) o imposibles de replicar en laboratorios físicos (formaciones geológicas, fenómenos astronómicos).

4.3 Comparación intercultural: el estudio China-España

La comparación China-España de Fernández-Batanero y colegas (2023), publicada en Computers and Education: Artificial Intelligence, proporciona la evidencia intercultural directa más disponible. Encuestando a 20 profesores por universidad, el estudio encuentra que el uso del metaverso en ambos países se encuentra en una fase de experimentación inicial, con los encuestados chinos mostrando mayor optimismo sobre su potencial para la conexión estudiantil internacional (100 por ciento de acuerdo) en comparación con sus homólogos españoles (90 por ciento de acuerdo). La formación del profesorado y las instalaciones siguen siendo limitadas en ambos contextos —un hallazgo que sugiere que las barreras para la adopción de la RV son tanto humanas y organizativas como tecnológicas—.

El estudio revela una asimetría reveladora: las universidades chinas han invertido más en infraestructura de RV, pero el profesorado chino y español informa de niveles similares de incertidumbre sobre las mejores prácticas pedagógicas. El despliegue de hardware, en otras palabras, ha superado al desarrollo pedagógico en ambos contextos, aunque a diferentes escalas. Este hallazgo resuena con el patrón más amplio documentado en el capítulo sobre alfabetización digital (Woesler, en este volumen): la inversión en infraestructura no se traduce automáticamente en eficacia educativa.

4.4 Resultados de aprendizaje: lo que muestra la evidencia

La evidencia metaanalítica sobre la eficacia de la RV es consistentemente positiva pero moderada. El metaanálisis de Han y colegas (2025) sobre la formación docente informa de una g de Hedges = 0,524; el metaanálisis de Yang y colegas (2024) sobre las habilidades prácticas en CTIM informa de g = 0,477. Estos son tamaños del efecto significativos —aproximadamente equivalentes a mover a un estudiante del percentil 50 al 70— pero no justifican las afirmaciones transformadoras que a veces se hacen sobre la RV en la educación.

Críticamente, los tamaños del efecto están moderados por varios factores. El nivel de inmersión, el tipo de equipo y los objetivos de aprendizaje influyen en los resultados. Las aplicaciones de RV interactivas superan consistentemente a las pasivas. Las experiencias de RV breves y enfocadas integradas en secuencias pedagógicas más amplias superan a las sesiones de RV extendidas utilizadas como instrucción independiente. Y la calidad del diseño pedagógico —la alineación de las actividades de RV con los objetivos de aprendizaje y la evaluación— importa más que la sofisticación técnica del entorno de RV en sí.

5. Desafíos: coste, equidad, pedagogía y salud

5.1 Costes de infraestructura y la cuestión de la equidad

El despliegue de RV en la educación conlleva costes significativos. Las estimaciones de la industria sugieren que un laboratorio de RV para un aula universitaria de tamaño medio de 20-25 estudiantes requiere una inversión de 20.000 a 80.000 USD, dependiendo del hardware, los módulos de software y la infraestructura (IXR Labs 2025). Un campus de gemelo digital de metaversidad completo tiene un coste medio de aproximadamente 50.000 USD. Estos costes son asumibles para instituciones bien financiadas pero prohibitivos para muchas, creando el riesgo de que la RV amplíe en lugar de reducir las desigualdades educativas.

En China, la inversión centralizada del gobierno mitiga este riesgo para las instituciones dentro del sistema nacional, pero las instituciones rurales y más pequeñas pueden seguir careciendo del apoyo técnico y la experiencia pedagógica necesarios para usar la RV eficazmente. En Europa, la variación interestatal en infraestructura digital documentada en el informe Estado del Decenio Digital 2025 (véase el capítulo Nativos Digitales, en este volumen) significa que el despliegue de RV se concentra en los Estados miembros e instituciones más ricos, lo que potencialmente agrava la brecha digital que DigComp 2.2 fue diseñado para abordar.

5.2 Eficacia pedagógica: más allá de la exageración

La evidencia revisada en este artículo apoya un efecto positivo moderado de la RV en los resultados de aprendizaje (g de Hedges = 0,477-0,524), pero el efecto no es ni universal ni incondicional. La revisión sistemática de 71 estudios identificó la interactividad como el factor de éxito crucial: las experiencias de RV pasivas que meramente presentan visuales inmersivos no superan a la instrucción tradicional de manera estadísticamente significativa. Este hallazgo tiene implicaciones importantes para la adquisición de RV y el diseño curricular: las instituciones que invierten en hardware de RV sin una inversión correspondiente en diseño de software interactivo e integración pedagógica es improbable que vean ganancias significativas en el aprendizaje.

Makela, Harley y MacArthur (2025), en un estudio de CHI 2025 sobre el despliegue de RV a gran escala en una clase universitaria de diseño (30 auriculares, 55 estudiantes, 12 semanas), informan de un compromiso estudiantil altamente positivo pero también documentan los desafíos prácticos de la RV a escala de aula: los instructores deben adaptarse a la enseñanza dentro de la RV, se necesitan medidas de seguridad para evitar que los estudiantes choquen con el mobiliario, y la cinetosis digital debe gestionarse activamente.

La afirmación ampliamente citada de que los aprendices formados con RV retienen el 80 por ciento del material después de un año en comparación con el 20 por ciento de la instrucción tradicional merece escrutinio. El estudio de PwC (2022), que es la fuente más frecuentemente citada sobre la eficacia de la formación con RV, midió la velocidad de finalización (4 veces más rápida que en el aula), la conexión emocional (3,75 veces más conectado con el contenido) y la confianza (275 por ciento más preparado para aplicar las competencias). Las cifras específicas de retención aparecen en fuentes derivadas de la industria más que en el propio estudio de PwC y deben tratarse como indicativas más que definitivas.

5.3 Salud y bienestar

Los efectos fisiológicos del uso de la RV presentan un desafío persistente. La cinetosis digital —una forma de mareo provocada por el conflicto visual-vestibular en entornos inmersivos— afecta a una proporción significativa de usuarios, con síntomas que incluyen náuseas, desorientación y dolor de cabeza. El informe de la Comisión Europea de 2025 sobre Mundos Virtuales y salud identifica específicamente la cinetosis digital y la fatiga visual como preocupaciones que requieren gestión. Soltani y Rostami (2025), en un estudio de la ACM, documentan que los sistemas de RV están limitados por los altos costes, problemas de usabilidad incluyendo la cinetosis digital, y demandas cognitivas significativas que pueden afectar negativamente la calidad del aprendizaje.

Estas preocupaciones de salud son particularmente relevantes para sesiones de RV prolongadas en entornos educativos. La mayoría de los estudios recomiendan limitar el uso continuo de RV a 20-30 minutos, lo que limita los tipos de actividades educativas que pueden impartirse eficazmente mediante RV. La implicación es que la RV se despliega mejor como complemento de la instrucción tradicional —para actividades específicas de alto valor donde la dimensión experiencial es pedagógicamente esencial— en lugar de como sustitución total de la enseñanza en el aula.

5.4 La brecha en la formación del profesorado

Un hallazgo persistente tanto en los estudios chinos como europeos es la brecha entre la disponibilidad de tecnología de RV y la preparación del profesorado. El estudio de Fernández-Batanero et al. (2023) documenta una formación limitada del profesorado tanto en China como en España. Xu, Zou y Zhou (2024) encuentran que las recomendaciones del profesorado influyen significativamente en la disposición de los estudiantes chinos a usar la RV —lo que implica que los profesores que no están seguros del valor pedagógico de la RV transmiten esa incertidumbre a los estudiantes—. El énfasis del proyecto VReduMED en los talleres de Formación de Formadores refleja el reconocimiento europeo de que el despliegue tecnológico sin preparación del profesorado es inversión desperdiciada.

Este hallazgo conecta con el desafío más amplio de la alfabetización en IA documentado en los capítulos complementarios: ni el hardware ni el software ni el contenido por sí solos determinan los resultados educativos. El elemento humano —la experiencia del profesorado, el diseño pedagógico, el apoyo institucional— sigue siendo la variable crítica.

6. Conclusión

La comparación de los enfoques chino y europeo de la RV en la educación revela un patrón característico que se repite a lo largo de los temas de esta antología: China despliega a escala y velocidad a través de la inversión centralizada y los mandatos institucionales; Europa innova a través de financiación competitiva y distribuida y produce evidencia rigurosa de eficacia. Las 215 bases de formación en simulación virtual de China, la plataforma iLAB-X que sirve a 13 millones de participantes, y la Plataforma de Educación Inteligente reconocida por la UNESCO demuestran lo que puede lograr la coordinación centralizada. Las revisiones sistemáticas, los metaanálisis y los proyectos pedagógicamente innovadores de Europa demuestran el valor del desarrollo basado en la evidencia y la atención a la equidad, la accesibilidad y la salud.

Ninguno de los dos enfoques es suficiente por sí solo. La ventaja de escala de China se ve socavada si la RV se despliega sin el diseño pedagógico interactivo que la evidencia identifica como el factor de éxito crítico. La ventaja de evidencia de Europa se ve socavada si los conocimientos de las revisiones sistemáticas y los metaanálisis quedan confinados a las publicaciones de investigación en lugar de informar el despliegue a gran escala. El camino más prometedor combina la escala china con el rigor europeo: desplegando la RV a nivel de infraestructura mientras se asegura que cada despliegue esté fundamentado en la evidencia sobre qué funciona, para quién y bajo qué condiciones.

Varias recomendaciones prácticas emergen de esta comparación. Primera, la inversión en RV debe ir precedida de una evaluación de necesidades pedagógicas: ¿qué objetivos de aprendizaje requieren genuinamente un compromiso inmersivo y experiencial, y cuáles se satisfacen mejor con medios menos costosos? Segunda, la formación del profesorado debe acompañar —e idealmente preceder— al despliegue de hardware. Tercera, la RV debe desplegarse como complemento de la instrucción tradicional, no como sustituto: la evidencia apoya actividades de RV breves, enfocadas e interactivas integradas en secuencias pedagógicas más amplias. Cuarta, las consideraciones de equidad deben ser centrales: si la RV amplía la brecha entre instituciones bien financiadas y con pocos recursos, su contribución neta a la calidad educativa es negativa. Quinta, la monitorización de la salud debe ser una práctica estándar: el cribado de la cinetosis digital, los límites de duración de las sesiones y los descansos regulares son salvaguardas esenciales.

El concepto emergente del Edu-Metaverso representa tanto la mayor oportunidad como el mayor riesgo. Si el metaverso en la educación significa crear entornos de aprendizaje genuinamente interactivos y colaborativos que trasciendan las limitaciones del espacio físico y la geografía —permitiendo, por ejemplo, que un estudiante de ingeniería chino y un homólogo alemán colaboren en el diseño virtual de un puente—, entonces la inversión está justificada. Si significa reemplazar pedagogías eficaces con experiencias tecnológicamente impresionantes pero pedagógicamente superficiales, la inversión se desperdicia. La evidencia revisada en este artículo sugiere que la diferencia entre estos resultados reside no en la tecnología misma sino en la intencionalidad pedagógica con la que se despliega —un hallazgo que conecta directamente con los capítulos complementarios sobre ética de la IA, alfabetización digital y la universidad del futuro (Woesler, en este volumen)—.

Agradecimientos

Esta investigación se realizó en el marco del Centro de Excelencia Jean Monnet «EUSC-DEC» (Subvención de la UE 101126782, 2023-2026). El autor agradece a los miembros del Grupo de Investigación 4 (Tecnología e Innovación en la Educación) por sus contribuciones al análisis comparativo.

Referencias

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